Presentación de la nueva Junta Directiva de SEFAP

Como ya sabéis, en la asamblea del XX Congreso de SEFAP que celebramos en Santiago de Compostela fuimos elegidos como nueva Junta Directiva de la Sociedad. Aunque en esa ocasión tuvimos la oportunidad de presentarnos y contar a grandes rasgos cuales iban a ser las líneas maestras que queríamos desarrollar a lo largo del periodo en el que nos encontrásemos al frente de la SEFAP, también queremos aprovechar el blog para volver a hacerlo, pensando especialmente en los compañeros que no pudieron acudir a la asamblea y en todos los amigos de nuestra sociedad que siguen esta publicación, y que cada día son más.

Antes de hablar de nosotros, me gustaría empezar agradeciendo a todos los equipos directivos que nos han precedido el gran trabajo que han desarrollado, y que ha permitido que la figura del Farmacéutico de Atención Primaria se encuentre recogida en la Ley de Garantías, que las Comunidades Autónomas hayan apostado por nosotros y que estemos en vías de comenzar a formar los nuevos especialistas en Farmacia Hospitalaria y de Atención Primaria. Gracias Eugeni, Mónica, Juan Carlos y Arantxa por el gran trabajo realizado.

Comenzaremos con las presentaciones, somos Ángeles Cruz (vicepresidenta), Marta Alcaraz (Secretaria), José Manuel Izquierdo (Tesorero) y Ángel Mataix (Presidente). Todos somos Farmacéuticos de Atención Primaria en la Comunidad de Madrid con una amplia experiencia laboral en este campo.

Las líneas maestras de nuestro programa de trabajo para el periodo que dure nuestro mandato son claramente continuistas respecto a las establecidas por los equipos anteriores. Realmente, ¿para qué cambiar algo que ha dado frutos y funciona? Eso sí, queremos hacer especial énfasis en algunos aspectos que creemos que tienen aún un amplio margen de mejora.

En primer lugar, y como no podía ser de otro modo, a lo largo de este nuevo periodo que se abre tenemos que finalizar el desarrollo de la nueva especialidad con el objetivo de que en el año 2018 comiencen a formarse los nuevos residentes. La Comisión Nacional de la Especialidad lleva ya algunos meses trabajando en el plan formativo y el itinerario de la especialidad, y una vez que se finalicen estos dos capítulos comenzaremos a trabajar en la acreditación y reacreditación de las Unidades Docentes y en las vías transitorias de acceso al título de especialista para todos los que actualmente nos encontramos trabajando tanto en Atención Primaria como en Atención Especializada.

En segundo lugar, buscamos aumentar la presencia de nuestra sociedad en los medios de comunicación y redes sociales. Entendemos que actualmente Internet es el mejor escaparate que existe para darnos a conocer y un buen ejemplo es este blog que en un corto periodo ha aumentado significativamente el número de seguidores, en 2015 llegó a más de 35.000 personas de 100 países distintos. Por este motivo vamos a seguir impulsando nuestra web y nuestro blog como herramientas que nos permitan darnos a conocer y que difundan en la red la riqueza del trabajo que venimos desarrollando y del que podríamos desarrollar con los recursos adecuados…

En tercer lugar, queremos fomentar el trabajo conjunto de nuestra sociedad con los organismos sanitarios tanto nacionales como autonómicos, así como con otras sociedades científicas, tanto farmacéuticas (SEFH, SEFAC) como médicas de Atención Primaria, y también con Universidades, Fundaciones, etc. estableciendo líneas comunes de trabajo a través de convenios de colaboración.

Finalmente, aunque no menos importante, queremos mejorar la comunicación interna de nuestra sociedad. La primera persona que ha de conocer todo lo que estamos haciendo es nuestro socio, hemos de establecer todas las vías posibles para conseguirlo.

Para sacar adelante este proyecto os necesitamos. Contamos ya con 14 magníficos profesionales que actualmente os representan como vocales en la Junta Directiva, pero necesitamos muchas más cabezas y muchas más manos que trabajen activamente en conseguir que la figura del Farmacéutico de Atención Primaria se termine situando en el lugar que se merece dentro de la estructura sanitaria y organizativa.

Muchas gracias a todos, esperamos contar con vosotros.

Ángel Mataix Sanjuán

Presidente de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria

Intervención para una prescripción segura de fármacos que prolongan el intervalo QT

El síndrome de QT largo inducido por fármacos fue descrito por primera vez en el año 1964, al observarse que la quinidina podía prolongar el intervalo QT e inducir arritmias graves. A pesar de que inicialmente este efecto adverso se relacionó con fármacos antiarrítmicos, la lista de fármacos que a dosis terapéuticas son capaces de prolongarlo, está en continuo crecimiento.

arrhythmia-156099_1280Actualmente, las agencias reguladoras exigen la identificación de este posible riesgo en los nuevos medicamentos antes de su aprobación, lo cual no excluye su aparición postcomercialización, que de hecho constituye una de las causas más comunes de restricción de uso y/o retirada de fármacos del mercado.

Si bien es cierto que la aparición de síndrome de QT largo y torsade de pointes (TdP) es provocada principalmente por determinados fármacos, existen numerosos factores de riesgo predisponentes que con frecuencia coexisten en el mismo paciente: edad avanzada, sexo femenino, alteraciones electrolíticas (hipocalcemia, hipomagnesemia e hipopotasemia), disfunción hepática o renal, antecedentes de enfermedad cardiaca (insuficiencia cardiaca congestiva, infarto de miocardio, bradicardia, hipertrofia ventricular izquierda y cardioversión reciente de fibrilación auricular) o tratamiento simultáneo con más de un fármaco que prolonga el intervalo QT o que pueden inhibir su metabolismo o eliminación renal. Los grupos farmacológicos más frecuentemente implicados son los antiarrítmicos, antihistamínicos, antimicrobianos, antieméticos, neurolépticos y antidepresivos.

Dada la importancia de esta reacción adversa y con el fin de mejorar la seguridad en el paciente, decidimos hacer un estudio para conocer la prevalencia de la prescripción de fármacos con riesgo de prolongar el intervalo QT en nuestro Área de Salud (Gerencia de Atención Primaria de Zamora) e informar a los médicos responsables de los factores de riesgo asociados a la aparición de TdP. Lo presentamos en formato póster en el XIX Congreso de la SEFAP.

Fue un estudio descriptivo transversal y observacional de prevalencia que incluyó los pacientes, a los que se les dispensó, con receta del Sistema Nacional de Salud, algún fármaco con riesgo conocido (FRC) de prolongación del intervalo QT durante el mes de diciembre de 2013. Los datos fueron obtenidos del Sistema de Información de Consumo Farmacéutico Concylia.

Para identificar los medicamentos que pueden prolongar el intervalo QT, se revisó la página web del Centro de Arizona para la Educación e Investigación en Terapéutica (AzCERT)  y se seleccionaron fármacos comercializados en España. Para la búsqueda de interacciones con FRC, se revisaron las fichas técnicas y la plataforma online LEXICOMP® (Lexi-interact). Se consideró interacción farmacodinámica al tratamiento concomitante con otros fármacos con riesgo (conocido, posible o condicional) de prolongar el intervalo QT e interacción farmacocinética al tratamiento concomitante con otros fármacos inhibidores fuertes del enzima implicado en el metabolismo del FRC o con otros que disminuyen su aclaramiento renal.

Los factores considerados de riesgo que podrían potenciar la prolongación del intervalo QT y/o producir TdP, fueron los siguientes:

– Obtenidos del programa Concylia: edad ≥65 años, sexo femenino, interacciones farmacodinámicas/farmacocinéticas con el FRC, y/o dosis de citalopram o escitalopram superior a la recomendada por la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) en mayores de 65 años.

– Obtenidos de la historia clínica: problema cardiaco, insuficiencia renal, insuficiencia hepática, alteraciones electrolíticas (hipocalcemia, hipomagnesemia e hipopotasemia) e hiper/hipotiroidismo.

Desde el Servicio de Farmacia de Atención Primaria se proporcionó a cada médico, en febrero de 2014, información sobre factores que aumentan la posibilidad de aparición de síndrome de QT largo y TdP inducida por medicamentos, así como la relación de pacientes de su cupo en tratamiento con algún FRC. En esa relación se incluyeron: código de identificación de paciente (CIP), edad, sexo, FRC o con riesgo de prolongar el intervalo QT y fármacos que pueden modificar su metabolismo o eliminación renal. También se elaboraron recomendaciones para minimizar riesgos y se diseñó una encuesta con los siguientes objetivos: obtener información más completa sobre factores de riesgo en cada paciente, actitud clínica y opinión en cuanto a utilidad de la información facilitada. Por otro lado, se analizó a través del programa Concylia si en el mes de abril de 2014, se había eliminado o sustituido el FRC, en los pacientes identificados, por otro para la misma indicación pero sin riesgo proarritmico o al menos, con menos riesgo.

Con esos parámetros, identificamos 4.964 mayores de 18 años en tratamiento con al menos un FRC lo que supone el 3,2% sobre el total de usuarios mayores de 18 años, con tarjeta sanitaria del Área de Salud.

En la población estudiada se registraron 5.159 FRC. Los más frecuentemente prescritos fueron: azitromicina (27,7%), escitalopram (26,3%), citalopram (14,9%) y moxifloxacino (6,5%).

Del total de pacientes, el 39,6% estaban en tratamiento concomitante con algún fármaco que interaccionaba con el FRC: el 30,0% presentaban potenciales interacciones con otros fármacos con capacidad de prolongar el intervalo QT, el 5,3% presentaban interacciones con fármacos que inhibían el metabolismo del FRC y el 4,4% presentaban ambos tipos de interacción. No se detectaron interacciones con fármacos que inhiben la eliminación renal del FRC. Se detectaron 2.597 interacciones, lo que supone una media de 1,32 por paciente. De los 2.045 pacientes en tratamiento con citalopram o escitalopram, 200 (9,8%) superaban la dosis máxima recomendada por la AEMPS en mayores de 65 años.

La información sobre pacientes en tratamiento con FRC y factores que aumentan el riesgo de síndrome QT largo se comunicó al total de médicos de Atención Primaria del Área (213), de los cuales, 54 (25,4%) devolvieron la encuesta cumplimentada. El 96,3% consideró útil haber recibido información y recomendaciones sobre los pacientes de su cupo; el 40,7% reconoció no valorar los posibles factores de riesgo antes de la prescripción; y el 96,3% consideró de utilidad recibir información sobre otros riesgos asociados al uso de los medicamentos en sus pacientes. El análisis realizado en el mes de abril, reveló que a 2.720 (54,8%) pacientes se les había retirado los FRC. En 220 de ellos, se sustituyó por otro con la misma indicación, pero sin riesgo o con menor riesgo de prolongar el intervalo QT. Los grupos farmacológicos de los FRC retirados con mayor frecuencia o sustituidos fueron: antibióticos (60,8%), antidepresivos (22,8%), antiarrítmicos (5,6%), antieméticos (5,5%) y neurolépticos (5,0%).

Como conclusión, la prevalencia detectada en el Área de Salud, en la prescripción de fármacos que prolongan el intervalo QT, es relevante teniendo en cuenta que los pacientes tenían además otros factores de riesgo. El farmacéutico de Atención Primaria, a través de la identificación de pacientes, sus factores de riesgo y su posterior comunicación a los médicos responsables, lleva a cabo una actividad de formación que permite un seguimiento más estrecho de este tipo de prescripciones, mejorando la calidad de la atención y seguridad en el paciente.

Entrada elaborada por María Jesús Hernández-Arroyo y Alfonso Díaz-Madero

10 mandamientos para un tratamiento centrado en el paciente

tenHace más de tres años Richard Lehman publicó, en su blog semanal del BMJ, los 10 mandamientos para una nueva terapéutica de John Yudkin, profesor emérito de Medicina en la University College London. Estos recogían de forma maestra las claves a tener en cuenta en el momento de tomar decisiones sobre los tratamientos crónicos y rápidamente fueron recogidos en varios blogs de referencia de nuestro entorno (Primum non nocere o Sano y Salvo). Desde entonces, poco a poco, se han ido incorporando en cursos de farmacoterapia e incluso en manuales de residentes como el Good GP Training Guide.

Si bien a lo largo de este tiempo han ido evolucionando y sufriendo alguna pequeña modificación, siempre se han mantenido fieles a su esencia. Hace unas semanas el British Journal of General Practice publicaba la última versión, que hemos traducido y adaptado.

1. No tendrás otro propósito que ayudar a los pacientes a conseguir los objetivos terapéuticos que deseen

En las decisiones relacionadas con el tratamiento, además del diagnóstico de la enfermedad, es esencial conocer los valores y preferencias de los pacientes. No debemos asumir que son las mismas para todos.

2. Buscarás siempre información sobre los beneficios, los daños y el coste de los tratamientos, y la compartirás con el paciente

La mayoría de los ciudadanos, pero también los profesionales sanitarios, tendemos a sobreestimar los beneficios y minimizar los riesgos de los tratamientos. Los instrumentos de ayuda a la decisión compartida, cada vez más presentes en las GPC, pueden ayudar a los pacientes a conocer cuáles son las diferentes opciones de tratamiento disponibles y a comprender mejor qué resultados esperar con cada uno de ellos.

3. Considerarás la actitud expectante especialmente en los casos en los que otras alternativas hayan fracasado o cuando no haya evidencia disponible

En los casos en los que la indicación no esté clara o el balance beneficio-riesgo del tratamiento sea dudoso, posiblemente la opción más razonable sea resistir la tentación de prescribir y revaluar la situación clínica más adelante.

4. Honrarás las fuentes que proporcionan información equilibrada y te protegerás de quienes las traicionan

No existe una única fuente de información farmacoterapéutica fiable, libre de sesgos, que esté permanentemente actualizada y que sea de utilidad tanto para profesionales como para pacientes. En este sentido, es esencial conocer las diferentes fuentes de información independientes y saber qué podemos encontrar en cada una de ellas.

5. Tratarás en función del riesgo y no de los factores de riesgo

La utilización de variables subrogadas en vez de variables finales en la evaluación de tratamientos es cada vez más frecuente. Richard Lehman ha llegado a calificar como “obsesión” la promoción de estrategias dirigidas a modificar valores de variables intermedias como el HbA1c o el LDL-c.

6. No idolatrarás los objetivos de tratamiento que establecen los comités de expertos

Las definiciones de la enfermedad y los objetivos de tratamiento establecidos por comités de expertos pueden estar sometidos a importantes sesgos. En este sentido siempre conviene cultivar un cierto escepticismo saludable.

7. Honrarás a los pacientes ancianos ya que, aunque suelen ser los que presentan un mayor riesgo de eventos, también son los más susceptibles de sufrir reacciones adversas al tratamiento

La mejor evidencia disponible se basa en lo que mejor funciona en pacientes con enfermedades aisladas, con datos extrapolados de ensayos clínicos en los que generalmente se excluyen las personas con comorbilidades y en poblaciones mucho más jóvenes que los pacientes que habitualmente acuden a la consulta. Siempre es difícil predecir qué ocurrirá en un paciente en concreto, y más en un anciano, por este motivo es esencial la optimización del tratamiento en las personas de edad avanzada.

8. Retirarás cualquier tratamiento cuyos beneficios no sean claros y  revisarás periódicamente la necesidad tanto del tratamiento como de las analíticas

Antes de iniciar cualquier tratamiento siempre se ha de valorar qué medicamentos se podrían retirar. Los fármacos que en un momento fueron eficaces y bien tolerados pueden dejar de serlo, por lo que se debe evaluar periódicamente la necesidad de continuar con el tratamiento  aunque no sea uno mismo quien los ha indicado.

9. Intentarás encontrar el mejor tratamiento para cada persona

El NNT debe servir de guía inicial para la selección del tratamiento, ya que proporciona una idea aproximada de su efecto en una población concreta. En caso de que este fracase, podría ser necesario probar un tratamiento alternativo (o más) hasta encontrar el más apropiado para el paciente.

10. Utilizarás el menor número de medicamentos posible

La polimedicación provoca importantes problemas, especialmente en los ancianos. Como regla general al iniciar un tratamiento se debe utilizar un único principio activo a la dosis más baja posible. Y… antes de prescribir un nuevo tratamiento valorar si un tratamiento no farmacológico podría ser tan o incluso más efectivo.

Coincidimos plenamente con Richard Lehman al desear que pronto los mandamientos sean tan obvios que no parezcan ni originales ni necesarios.

Entrada elaborada por Laura Diego y Àngels Pellicer

20 Congreso de SEFAP. El Farmacéutico en los equipos de salud. La consolidación de un proyecto

20 Congreso SEFAP

Conseguir una atención sanitaria más efectiva y eficiente, junto con la mejora del estado de salud y la satisfacción del usuario, debe ser el fin principal de cualquier sistema sanitario. Galicia fue la primera comunidad autónoma en la que se introdujo la figura del farmacéutico de Atención Primaria (FAP) integrado, desde sus inicios, en los equipos multidisciplinares de salud y siendo la sede del XX Congreso Nacional de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria el eje central no podía ser otro.

Dos años de preparativos, de esfuerzo y de ilusión. Dos años preparando Galicia para recibir como se merecen a profesionales llegados de todos los rincones de España. La misma ilusión y tenacidad con la que durante 20 congresos (sí, 20 años) hemos ido calando y haciendo camino en el Sistema Nacional de Salud. Empezamos el camino con paso firme, con una hoja de ruta que hemos tenido que ir trazando día a día. El destino era, sin saberlo, el lema de nuestro congreso: El farmacéutico en los equipos de salud. La consolidación de un proyecto.

Teníamos muy claro que nuestra conferencia inaugural la impartiría el profesor Carracedo, uno de los mayores expertos a nivel mundial de la medicina genómica. No podíamos haber escogido mejor.

En la primera mesa pusimos de manifiesto cuáles eran los  nuevos horizontes para el FAP. El envejecimiento de la población y, consecuentemente, el incremento de pacientes institucionalizados, polimedicados y en situación de deterioro funcional, suponen no sólo un aumento del coste de la atención sanitaria sino también un aumento de los riesgos asociados al uso de medicamentos. La asistencia farmacéutica en los centros socio-sanitarios se ha desarrollado de forma muy dispar en las distintas comunidades autónomas aunque con un denominador común: el farmacéutico como agente garante de la efectividad, seguridad y eficiencia en el uso de medicamentos.

La seguridad del paciente ha cobrado protagonismo en los últimos años tanto para los pacientes y sus familias, que desean sentirse seguros y confiados en los cuidados sanitarios que reciben, como para los gestores y profesionales sanitarios que desean ofrecer una asistencia efectiva, segura y eficiente. Este fue el tema central de la segunda mesa. Los efectos adversos secundarios a la atención sanitaria representan una causa de elevada morbilidad y mortalidad en todos los sistemas sanitarios desarrollados y los costes de la falta de seguridad son inaceptables. La exposición a los medicamentos  se asocia a una mortalidad mayor que la de los accidentes de tráfico. Hemos reflexionado sobre el papel del FAP promoviendo y desarrollando la cultura de la seguridad del paciente mediante programas de revisión sistemática de la medicación y conciliación.

En la tercera mesa asistimos a un interesante debate sobre ética y derecho, los principales sistemas normativos que rigen toda sociedad. La asistencia sanitaria plantea cada vez más problemas que no están totalmente relacionados con la vertiente técnica, sino con el complejo mundo de los valores éticos de sus protagonistas: los pacientes y sus cuidadores, los profesionales de la sanidad, la institución y la sociedad española actual. La innovación tecnológica y también los cambios sociales nos obligan a todos a replantearnos los viejos esquemas en los que todo estaba claro y preestablecido. Hemos deliberado sobre la medicalización al final de la vida, la diferencia entre decisiones informadas y consentimientos firmados, la publicidad directa al paciente de los medicamentos de prescripción y sobre la responsabilidad ética que tenemos en lo referente a nuestra competencia profesional.

En la cuarta mesa pudimos ver como en la atención a la cronicidad hay que integrar además los cuidados al envejecimiento y la dependencia. El sistema sanitario debe potenciar claramente la atención primaria, donde hay figuras profesionales que se han reforzado y han surgido otras nuevas como el farmacéutico de AP. Éste debe trabajar en equipos mutidisciplinares y su papel debe centrarse en garantizar la revisión sistemática de la medicación, la mejora de la adherencia y la conciliación y facilitar la coordinación entre profesionales y niveles asistenciales. Además debe potenciarse su figura para generar recomendaciones de mejora del uso de los medicamentos, facilitar la transferencia de la evidencia científica a la práctica clínica y colaborar en la definición de instrumentos de ayuda a la decisión. Adicionalmente debe trabajar en colaboración con los farmacéuticos de hospital y de farmacia comunitaria. Deben ser farmacéuticos con alma, basándose en honestidad, humildad, hechos y humor.
El FAP debe contribuir a que los pacientes estén mejor formados, informados y tengan mayor apoyo emocional ya que así usan de forma más adecuada los servicios sanitarios, reconocen mejor los síntomas para poder actuar, siguen mejor los tratamientos y consejos.

El profesor Puig-Junoy puso el broche final con su visión de la política farmacéutica: de factor de ajuste a factor de sostenibilidad.

Y qué decir de nuestros compañeros, nunca en los 20 años de historia de los congresos de nuestra sociedad se habían presentado tantas comunicaciones, fruto de una inquietud investigadora y sobre todo, de la necesidad de buscar respuestas a tantos aspectos que quedan por descubrir y compartir. Compañeros llegados también de la farmacia comunitaria y farmacia hospitalaria, como no podía ser de otra manera.

El farmacéutico en los equipos de salud. La consolidación de un proyecto, ya es algo más que un lema en la historia de los congresos de nuestra sociedad; es un hecho. Estamos plenamente integrados en el equipo de salud como uno más, junto con nuestros compañeros médicos, enfermeros, trabajadores sociales, pediatras… Participamos activamente en la cartera de servicios de los centros y en la implantación de programas de seguridad o de certificación de la calidad; lideramos proyectos de investigación en los que participan médicos, enfemeros y también residentes. Tenemos plenamente implantados los programas de revisión de pacientes polimedicados y de conciliación al alta hospitalaria entre otros. El acceso a la historia clínica compartida entre Atención Primaria y hospital, que incluye la atención médica, farmacéutica y la social, junto con una dinámica de trabajo que permite la citación de pacientes, son elementos fundamentales para nosotros. Estos logros han sido fruto del largo recorrido de esta profesión y en este momento, una vez consolidada, mira al futuro más próximo con optimismo porque los nuevos profesionales que se incorporen dispondrán de una formación adecuada marcada en la nueva especialidad. Un futuro cargado de ilusiones y expectativas que afrontaremos manteniendo la identidad propia de la Atención Primaria.

Entrada elaborada por los Comités Científico y Organizador del 20 Congreso de SEFAP

El número total de medicamentos, principal factor de riesgo para sufrir una reacción adversa grave

Una Reacción Adversa a un Medicamento (RAM) es cualquier respuesta nociva y no intencionada a un fármaco. No solo incluye efectos perjudiciales e involuntarios derivados de su uso autorizado en dosis normales, sino también aquellos relacionados con errores de medicación y usos al margen de los términos de la autorización de comercialización, incluidos el uso equivocado, la sobredosis y el abuso del medicamento. Términos como efecto secundario, efecto adverso, efecto indeseable y efecto colateral son sinónimos de RAM.

En el estudio APEAS, publicado en 2008, la prevalencia observada de eventos adversos (EAs) en atención primaria fue de un 11,18‰ (IC95%: 10,52- 11,85). Por su parte, en lo referente a atención especializada, el estudio ENEAS, de 2005, arrojó una incidencia de pacientes con EAs relacionados directamente con la asistencia hospitalaria del 8,4%  (IC95%: 7,7% – 9,1%). En ambos ámbitos asistenciales fueron las RAM la principal causa detrás de esos EAs: el 48,2% en atención primaria y el 37,4% en especializada.

Dado el este alto impacto de las RAM sobre la seguridad del paciente, parece lógico pensar que un mejor conocimiento de aquellos factores de riesgo que predisponen al paciente a sufrirlas, podría ayudar a su prevención.

En esa línea va el estudio que traemos hoy, cuyo objetivo fue revisar sistemáticamente la evidencia existente sobre la relación entre factores relacionados con el paciente y el riesgo de sufrir una RAM grave. Para ello se llevó a cabo una búsqueda en diversas bases de datos. De las 2.859 referencias identificadas inicialmente, se seleccionaron 28 estudios, que incluyeron a 85.212 pacientes con 3.385 RAM graves (incidencia del 4%). Los factores de riesgo más frecuentemente analizados en los trabajos seleccionados fueron la edad, el sexo y el número total de medicamentos, siendo este último el factor de riesgo con una correlación más fuerte tanto en los análisis monovariables como en los multivariables. En el caso de la edad y el sexo, sin embargo, la evidencia no fue tan concluyente. De este modo, el número total de medicamentos fue el factor de riesgo relacionado con el paciente más frecuentemente documentado en RAM graves, tanto en población adulta en general como en ancianos.

Con las debidas reservas motivadas por la variedad de poblaciones estudiadas y de métodos empleados en los estudios revisados, este trabajo es la enésima llamada de atención sobre el grave problema para la seguridad del paciente que constituye la polimedicación (una búsqueda en PubMed con los términos “polypharmacy” y “adverse” arroja más de 2.000 referencias). Acerca de esta cuestión se ha escrito largo y tendido, tanto sobre sus causas como sobre posibles estrategias para combatirla, como la revisión sistemática de los tratamientos y, en su caso, la deprescripción. Recientemente se ha publicado un trabajo que llega a cuantificar su repercusión sobre la morbimortalidad y del que se hicieron eco nuestros compañeros de Hemos Leído, e incluso disponemos de evidencia sobre una posible relación entre polimedicación y mortalidad en personas mayores.

Grape Season

Así pues, tenemos, por una parte, multitud de voces que nos alertan y, por otra, herramientas y programas institucionales para su abordaje. Sin embargo, el problema parece lejos de atajarse. Como en la famosa novela de Steinbeck, entre todos seguimos engordando y madurando las uvas de la ira. Luego no nos llevemos las manos a la cabeza cuando llegue la vendimia.

Entrada elaborada por Rafael Páez Valle

XX Congreso SEFAP: “El farmacéutico en los equipos de salud. La consolidación de un proyecto”

Esta semana, entre los días 28 y 30 de octubre, se celebrará en Santiago de Compostela el XX Congreso Nacional de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria con el lema “El farmacéutico en los equipos de salud. La consolidación de un proyecto”.

El desarrollo del Congreso girará en torno a cuatro áreas temáticas: la atención farmacéutica en el ámbito sociosanitario; la seguridad del paciente en todo lo relacionado con el empleo de los medicamentos; la ética asistencial aplicada al ámbito de la prescripción, la información y la utilización de los medicamentos y la atención farmacéutica centrada en el paciente.

Además, contaremos con los habituales talleres precongresuales, que este año abordarán algunas controversias de diferentes áreas de la farmacoterapia.

Pero lo más importante son los trabajos de investigación de nuestros compañeros, que serán expuestos en forma de comunicaciones orales y pósteres. Con ellos podremos compartir experiencias, intercambiar opiniones y aprender. Puede decirse que es la parte más enriquecedora de un Congreso y la que nos hace avanzar como profesión.

Deseamos que os guste el Congreso, que sea productivo y que lo disfrutéis. ¡Nos vemos en Santiago de Compostela!

congreso Santiago

Programa del XX Congreso de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria.

Comité Editorial del blog de la SEFAP

Coordinación multidisciplinar: sobredosis de voluntad para lograr una buena sinergia

Uno de los principios básicos que se enseña en farmacología cuando se estudia una carrera sanitaria es el de sinergia: acción de dos o más fármacos cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales. Esta definición es exactamente lo que se busca cuando se habla de “una atención farmacoterapéutica multidisciplinar”, donde las cualidades de cada uno de los profesionales sanitarios que intervienen sobre el paciente se potencian al encajarlas con las de los demás.

Tiene que haber diferentes puntos de vista para que se produzca una acción sinérgica. El YO, MI, ME, CONMIGO… que postulan algunos profesionales solo conduce a la desunión, al desacuerdo, a la discrepancia, a la dispersión… y eso no beneficia nada a la salud de la población en general y del paciente en particular, único propietario del sistema sanitario público.

Para que se produzca este tipo de cooperación, cada una de las partes ha de conocer perfectamente su cometido. Y no pueden producirse interferencias entre las mismas, ya que cada uno aporta un quehacer distinto y diferente, pero siempre complementario, unido por una misma aptitud o formación en común.

Durante su desarrollo profesional, al farmacéutico de atención primaria se le brinda un sinfín de oportunidades de buscar la sinergia con otros colectivos profesionales (médicos, enfermeros, auxiliares, administrativos, otros farmacéuticos,…), sin olvidar a los pacientes, consiguiendo con la unión de las voluntades una mejora sobre la farmacoterapia del paciente posiblemente mucho mayor que la esperada.

Al margen de dónde la reciba dentro del sistema, al paciente se le debe proporcionar la atención farmacoterapéutica integral que necesita y los Servicios de Farmacia de Atención Primaria están en una posición privilegiada dentro de la organización sanitaria para coordinarla. Pero, ¿cómo aplicar esto?, ¿es posible?. Tan fácil y tan difícil como formar un buen equipo y poner de acuerdo a todos los profesionales. La sapiencia es ineludible, pero la calidad del capital humano, su compromiso con los objetivos y su grado de motivación también son fundamentales para que funcione el trabajo en equipo.

Por ello, el farmacéutico de atención primaria debe desarrollar ciertas capacidades relacionadas con la sinergia que no se aprenden durante los estudios académicos, como la habilidad de comunicación, de gestión, de trabajo en equipo para impulsar la coordinación de equipos multidisciplinares asistenciales y no asistenciales, así como participar en foros de intercambio de conocimiento y buenas prácticas.

colaboracion

Supongamos un caso:

Imaginemos que un día, un médico en su consulta detecta un problema de salud en un grupo de pacientes inmunocomprometidos que les hace ser vulnerables frente a una infección con disponibilidad de vacuna que no está incluida en el calendario vacunal y que, si no se les administra, puede provocar un empeoramiento de su enfermedad. Una difusión pasiva de la información sobre este problema realizada previamente a los distintos niveles asistenciales no tuvo ningún impacto positivo sobre los pacientes.

Imaginemos que la unidad clínica del hospital que ha detectado el punto de mejora le propone al farmacéutico de atención primaria la actuación conjunta para diseñar un procedimiento de mejora y coordinar a todos los profesionales implicados del área sanitaria.

Imaginemos que el farmacéutico de atención primaria pueda convocar a profesionales del hospital (médicos y farmacéuticos), de atención primaria (médicos y personal de enfermería), de residencias sociosanitarias (médicos y farmacéuticos) y de salud pública (médicos y farmacéuticos) y que “concurren todos con voluntad de establecer un consenso” en la actuación que van a llevar a cabo.

Imaginemos que el farmacéutico de atención primaria coordina dentro de este plan de prevención a las oficinas de farmacia del área sanitaria y a las asociaciones de pacientes implicadas para que ayuden a concienciar a la población sobre las mejoras en salud que obtendrían si colaborasen con este proyecto.

Imaginemos que para todo ello no hace falta la mediación de ninguna consejería, gerencia, dirección médica o colegio oficial.

Imaginemos que en poco tiempo se observa una disminución de ingresos en el hospital por la infección evitada y una mejora la calidad de vida de los pacientes.

¿¿¿¿Imaginemos????… No hace falta, porque ya es una realidad en muchos rincones de España. Y fe de ello son todas las comunicaciones/publicaciones/ponencias presentadas a los diferentes congresos científicos de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (Sefap).

La suma de actuaciones siempre nos va a llevar a un resultado superior al que se obtendría si cada sector profesional actuase de manera individualizada (o no participase). Esta coordinación no surge por generación espontánea y los farmacéuticos de atención primaria tenemos el imprescindible cometido de fomentar una cultura de colaboración en nuestra demarcación sanitaria, con la que conseguiremos que futuros proyectos farmacoterapéuticos multidisciplinares sean factibles (factible: “que se puede hacer” Real Academia Española, 2014, 23º ed ).

Porque factible ¡¡factible es!!

Entrada elaborada por Marisol Galeote Mayor

Ha llegado el momento de afrontar las nuevas oportunidades para el FAP

clockUno de los pocos privilegios que el tiempo nos da a los que ya peinamos canas, es el de poder mirar atrás y reflexionar sobre lo que uno quería hacer, lo que logró y lo que quedó olvidado por el camino. Agradezco al Comité Editorial del blog de la SEFAP su generosa invitación, que me ha permitido seguir reflexionando sobre nuestra trayectoria, que en sus casi treinta años de vida, como la de otros colectivos, ha atravesado momentos buenos y menos buenos, pero siempre sin duda ilusionantes.

Llegué tarde a la que considero mi vocación. Qué le vamos a hacer. Mientras que en otras CCAA gestionadas por el antiguo INSALUD o ya transferidas los FAP mostraban importantes avances profesionales, la Comunidad Valenciana fue una de las últimas en incorporarlos formalmente y así, estrenamos milenio dando los primeros pasos en la Atención Primaria.

Para la mayoría de los que entonces nos incorporamos de novo, supuso un cambio de paradigma y un desafío para el que nadie nos había preparado. Muchos, formados en hospitales y acostumbrados al contexto de inmediatez asistencial del paciente agudo, nos metimos de lleno en un proyecto donde las prioridades eran dar atención a pacientes con patologías crónicas y las actividades preventivas y de promoción de la salud, en un entorno poblacional y profesional geográficamente disperso, por no mencionar la escasez de recursos. Todo un reto.

Recuerdo el torbellino de actividades formativas y organizativas de aquella época y desde la distancia, valoro y agradezco el apoyo que nos brindaron compañeros de la SEFAP en aquellos primeros años. Entiendo el esfuerzo y el desgaste humano y corporativo que supone, especialmente para una sociedad pequeñita como la nuestra, facilitar a nuevas generaciones de FAP, una y otra vez, la formación y capacitación que hace tiempo debería haber estado reglada desde los ámbitos académicos y/o sanitarios.

En aquellos primeros años encontré un colectivo joven y competente -muy competente- que con determinación y ganas manejaba conceptos para mi entonces novedosos. Unos compañeros que buscaban su espacio en un modelo por entonces apasionante de Atención Primaria con una apuesta clara por formar parte de él. Esta vocación que siempre nos ha acompañado, ha sido, desde nuestro nacimiento, una «fortaleza normativa» y probablemente nuestro mayor reto.

En el desempeño de nuestras actividades, que en aquel tiempo ya se advertía heterogéneo entre CCAA, llevó a la SEFAP (entiendo que por recapitular y poner un poco de orden) a publicar en 1997 la «Cartera de servicios básicos de los FAP» para posteriormente editar, en el año 2006, el «Manual de Farmacia de Atención Primaria» con un enorme esfuerzo colectivo en el que participaron más de 100 compañeros.

Como profesionales hemos tenido que adaptarnos con resignación a los vaivenes que a cada uno le ha tocado vivir y nuestra proximidad a la gestión sanitaria (tanta que algunos han acabado reconociéndose en ella), ha afectado en ocasiones la imagen que otras sociedades científicas han tenido del FAP. Pese a todo, en nuestro recorrido hemos sido capaces de construir un currículum profesional propio que orienta todas nuestras actuaciones.

De esos primeros años surge nuestra necesidad por formarnos en temas tan ásperos como la farmacoeconomía, nuestra destreza para elaborar estudios de utilización de medicamentos -estudios de los que surgieron iniciativas para mejorar-, nuestra tenacidad para recabar, elaborar y compartir información a todos los profesionales o nuestra defensa del modelo de atención farmacéutica integral y transversal que ahora todo el mundo parece reclamar (enlace 1 y enlace 2).

La práctica en estas disciplinas, tan usuales para nosotros que incluso a veces hemos tenido la tentación de dejarlas de lado, junto con una planificación rigurosa de actividades (restringidas esencialmente al ámbito de la Atención Primaria) han proporcionado al FAP una visión más amplia de lo que constituye el Sistema Sanitario. En nuestro día a día, hemos aprendido que establecer objetivos para Atención Primaria requiere una buena planificación, pero también transversalidad y coordinación con otros colaboradores necesarios, entre los que se encuentra la atención hospitalaria, sociosanitaria y comunitaria.

Lamentablemente, la vocación asistencial del FAP manifiesta en los dos documentos citados, salvo honrosas excepciones, ha quedado prácticamente en el tintero. La falta de recursos, especialmente el acceso a registros clínicos, pero sobre todo nuestra dedicación casi exclusiva a funciones técnico-administrativas, aunque no por ello menos importantes, nos han restado la capacidad para crecer.

Dicen que «en tiempos de mudanza, templanza». Ahora soplan vientos de cambio, de integración pero también de empoderamiento de la Atención Primaria y no creo que sean tiempos de moderación.

Como exponía nuestra compañera Carmela Mozo en el 57 Congreso de la SEFH, la integración clínica debe sostenerse en una relación entre iguales, en una política común centrada en el paciente, una asignación de responsabilidades individuales y una visión global y compartida y ese es modelo que debemos reivindicar. No se trata de simplificar estructuras en una integración organizativa de la que ya conocemos fracasos, sino de compartir visión y objetivos, dando mayor autonomía a las partes.

La creación inminente de una especialidad común debe ser un hito para la Farmacia de Atención Primaria y una oportunidad magnífica para crecer. Hemos creado un perfil propio que nos distingue de otros profesionales, especialmente de la farmacia de hospital de la que muchos de nosotros procedíamos. Esta visión global y a más largo plazo frente a la «inmediatez», debe ser nuestra principal contribución a la futura especialidad.

Por nuestra parte, el acceso a una formación reglada debe obligarnos a dar el paso fundamental para el desarrollo asistencial del FAP sin perder nuestra identidad, dirigiendo nuestra actuación no solo hacia el profesional sanitario sino, sobre todo, hacia el paciente.
Volviendo a mis recuerdos, la encrucijada actual me trae a la memoria el impulso que experimentaron los servicios de farmacia de hospital a principios de los 80 al que tanto contribuyó la regulación de los servicios de farmacia de 1977, pero sobre todo la incorporación de residentes. Los compañeros de hospital fueron capaces, no sin esfuerzo, de poner en valor sus ideas, sus competencias y sus aspiraciones, apostando firmemente por implantar su modelo.

Ahora nos toca a nosotros y para ello debemos tener liderazgo, ser ambiciosos y trabajar para estar a la altura de lo que socialmente se nos demanda. De lo contrario, como decía el replicante de Blade Runner, todos esos momentos se perderán en el tiempo… como lágrimas en la lluvia.

Entrada elaborada por Pedro Cervera Casino

Estrategia con hipolipemiantes, ¿cómo lo podemos hacer esta vez?

Sin duda, la eterna pregunta de directores de salud, gerentes, directores de unidades de gestión clínica y como no, de muchos farmacéuticos de atención primaria, es cómo hacer que una intervención que persigue disminuir la variabilidad de la práctica clínica sea lo más fructífera posible.

flechas variablesCon esta idea que ronda continuamente nuestras cabezas llegamos a la conclusión de que existían dos premisas clave a la hora de intentar gestionar un cambio en la práctica clínica:

  • Los profesionales han de verlo muy claro, es decir, que la intervención que fuésemos a llevar a cabo no debía generar dudas o al menos las mínimas posibles.
  • Actuar sobre los responsables últimos del cambio, por tanto, que la intervención tendría que dirigirse a las personas que fuesen las principales responsables del manejo de la situación y que la toma de decisiones estuviese mínimamente perturbada por otras personas que no fuesen, en este caso, el médico de familia.

Con estas dos premisas y tras el análisis de nuestros datos de consumo, se nos ocurrió abordar la utilización de estatinas en prevención primaria en pacientes con muy bajo riesgo cardiovascular. Este trabajo fue presentado en el XIX congreso de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (SEFAP).

¿Qué hicimos?

Cinco partes: Elaboración de argumentos, creación herramienta informática, emisión de listados, revisión protocolizada y asesoramiento individual.

Lo primero fue organizar un equipo de profesionales sanitarios constituido por farmacéuticos de atención primaria, médicos de familia e informáticos. Los profesionales sanitarios fuimos determinando qué personas en prevención primaria de una enfermedad cardiovascular se benefician más de un tratamiento con hipolipemiantes, concretamente con una estatina. Según innumerables recomendaciones serían aquellos pacientes con riesgo cardiovascular elevado. Para justificar este mensaje, se elaboró una sesión clínica de una hora y media de duración.

Tras la elaboración de la parte formativa se desarrolló una herramienta informática disponible en la historia de salud de los pacientes, que ayudaba al facultativo a la toma de decisiones con respecto a la instauración del tratamiento hipolipemiante en un paciente concreto.

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En un tercer paso, el servicio de farmacia de atención primaria identificó, en la base de datos de recetas facturadas, a todos los pacientes de cada cupo médico que tuviesen las siguientes características: menores de 60 años, sin antidiabéticos, ni antiagregantes plaquetarios, ni anticoagulantes y que fuesen consumidores de una estatina. Con este criterio, estábamos ofreciéndoles a los médicos los pacientes de su cupo que consumían estatinas y que, de entrada, podrían ser de bajo riesgo cardiovascular y no necesitarla.

En cuanto a la protocolización de la revisión, consistía en realizar cuatro pasos:

  1. Calcular el RCV. La nueva herramienta les iba a ayudar notablemente.
  2. Comprobar si era necesaria la estatina y en caso afirmativo si se podía bajar la dosis.
  3. Indicar qué objetivo se estaban marcando en ese paciente concreto.
  4. Indicar qué tiempo se estaban marcando para conseguir ese objetivo.

Por último, un farmacéutico mostró el funcionamiento de la herramienta informática a cada médico con tres pacientes reales de su cupo.

Toda la intervención para realizar la revisión basada en formación, utilización de herramienta informática, revisión de los listados y asesoramiento farmacéutico, estaba acotada con un tiempo de duración de dos meses.

Nuestra intervención la realizamos en el área de Gestión Sanitaria Norte de Cádiz sobre los 243 médicos de atención primaria. Para conocer los resultados, comparamos los datos entre marzo de 2013 y abril de 2014. En cada uno de estos dos meses se identificaron a 22.748 y 13.409 pacientes, respectivamente, reducción del 41% de pacientes en tratamiento con estatinas.

En cuanto a la tasa de consumo total de estatinas, mientras que Andalucía crecía, nosotros la reducíamos medida como Nº DDD por mil tarjetas ajustadas (TAFE) y día.

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Nuestra percepción es que esta estrategia, centrada en una intervención con gran evidencia, de manejo prioritario por el médico de familia, en un equipo multidisciplinar, con apoyo informático y acotada en el tiempo, nos está proporcionando nuestros mejores resultados. Y esto no nos ha ocurrido sólo en el mundo de los hipolipemiantes, ya que a nivel de los inhibidores de la bomba de protones nos ha sucedido lo mismo aplicando la misma metodología de intervención. Pero como decía Michael Ende en su libro “La historia interminable”, “esa es otra historia y tendrá que ser contada en otra ocasión”.

Entrada elaborada por Jesús F Sierra-Sánchez y José Luis Castro Campos*

* En el desarrollo de esta estrategia y sus resultados ha sido fundamental la participación de todos los FAP del AGS Norte de Cádiz: Antonio García Bonilla, Maria Dolores Pérez Pacheco, Macarena Flores Dorado, Olga Rojas Corrales, Juan Carlos Morales de la Serna y Soledad López Rubio.