Antidepresivos: ¿prescripción sin límites?

En los últimos años estamos asistiendo a un aumento sin precedentes del consumo de antidepresivos propiciado, entre otras cosas, por una mayor sensibilización de la población y del sistema sanitario hacia la depresión, una mayor número de indicaciones para su uso y por la aparición de nuevas moléculas, cada vez más caras, que la industria farmacéutica se encarga de promocionar.

tristezaEl aumento cada vez mayor de diagnósticos de enfermedad mental en Estados Unidos desde finales de los años 80 coincide con la aparición del Prozac® y desde que aparecieron los primeros ISRS en el mercado se triplicó el número de personas que recibieron tratamiento para la depresión en solo diez años.

Los antidepresivos son el tratamiento de primera línea en pacientes con depresión mayor, de moderada a grave, y sus beneficios en los casos más leves de depresión no son tan claros. En estos casos, algunas intervenciones psicosociales son tan efectivas como el tratamiento farmacológico y se consideran de elección. Por su parte, el National Institute for Health and Clinical Excellence, NICE, indica que la intervención psicológica fundamentada en técnicas cognitivo-conductuales ha de ser el tratamiento de primera elección para el trastorno depresivo leve y moderado, y sólo en los casos más severos, se recomienda el uso de fármacos antidepresivos, pero siempre en combinación con tratamiento cognitivo-conductual. 

Desgraciadamente la realidad es que nuestro ámbito sanitario no cuenta con estos recursos psicosociales y esto hace que los antidepresivos se prescriban a pacientes que quizás no los requerirían. El tratamiento psicológico, hoy por hoy, no es una alternativa generalizada y aunque haya pacientes que accedan al tratamiento psicológico, la mayoría o reciben tratamiento en atención primaria o son derivados a un psiquiatra, que en muchas ocasiones vuelve a centrar el tratamiento en los fármacos.

El margen de actuación para los médicos y farmacéuticos de atención primaria es limitado y mayoritariamente se centra en depresiones no complicadas. En cualquier caso, el punto clave en caso de prescripción de un antidepresivo es revaluar su eficacia tras el inicio del tratamiento y estar atentos a los efectos adversos, más que seguir insistiendo en que la prescripción es inadecuada.

Otra de las razones para este aumento es la creciente prescripción para condiciones o problemas de salud fuera del campo de la psiquiatría. Parece que los antidepresivos van bien para todo o casi todo tal y como evidencia un estudio recientemente publicado en el ámbito de atención primaria. Esto no implica que el incremento de la prescripción sea debido a un uso inapropiado, pero esta “otra” prescripción de antidepresivos debería analizarse y evaluar la evidencia clínica que la apoya.

Inicialmente, la mala fama de los antidepresivos tricíclicos y el marketing de los ISRS como fármacos seguros han ayudado mucho a su uso generalizado. Pero no es oro todo lo que reluce y desde su comercialización se ha mejorado el conocimiento del perfil de seguridad de los ISRS detectando efectos adversos nada despreciables como la hemorragia digestiva alta, la hiponatremia, la disfunción sexual, el posible aumento del riesgo de suicidio y alteraciones del ritmo cardíaco.

Si algo tienen en común la prescripción de antidepresivos, bien sea para indicaciones psiquiátricas o de otra índole, es la tendencia a la “eternización”. En el caso de depresión mayor las principales GPC recomiendan mantener el tratamiento durante al menos 6 meses tras la remisión del episodio y en ese momento individualizar el tratamiento. Para el resto de indicaciones carecemos normalmente de información.

Por todo lo mencionado, los antidepresivos son uno de los fármacos claves en cuanto a la intervención de los profesionales de atención primaria para revisar la deprescripción.

Entrada elaborada por Aina Soler Mieras

2 pensamientos en “Antidepresivos: ¿prescripción sin límites?

  1. Siempre me ha preocupado mucho todos esos pacientes que llevan tantísimos años con antidepresivos pero nunca han tenido la intervención de un psicólogo (por ejemplo). De qué te sirve mantener los niveles altos de serotonina si no eres capaz de gestionar tus problemas/ traumas o lo que sea que se presentan en tu vida diaria? Están estas personas condenadas a vivir con el antidepresivo, manteniendo de alguna manera una felicidad artificial? De verdad tiene que ser así o los antidepresivos tendrían que ser más bien una ayuda temporal para superar la depresión? Ah, tal vez es más fácil prescribir el fármaco y todo solucionado

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  2. Pingback: La deprescripción en ancianos. ¿Cuándo, cómo, qué y a quién? | Farmacia de atención primaria

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