Hacia la prescripción ambulatoria única: pasos de hormiga o de gigante

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Imagen de flickr

Cuando mi hijo de dos años, cansado al final de la jornada, pide que le lleve en brazos en el último trecho del camino de vuelta a casa tengo que recurrir al viejo truco del juego de los pasos de hormiga o pasos de gigante para conseguir avanzar hacia el objetivo final: llegar a casa. A veces los pequeños acercamientos son claves porque nos sitúan en un punto desde el que ya no nos planteamos si seremos capaces de llegar al destino propuesto.

Tras diez años de andadura, la Receta Electrónica se ha convertido en una herramienta indispensable para los profesionales sanitarios de cara a la prescripción y dispensación de medicamentos con garantías de calidad y seguridad. Este es un hecho objetivo que nadie discute. Un paso de gigante que nos ha permitido adaptarnos con éxito a las nuevas tecnologías gracias al esfuerzo de muchos compañeros.

La reciente incorporación de los medicamentos de dispensación hospitalaria a los pacientes ambulatorios convierte la Receta Electrónica en la aplicación que integra el registro del tratamiento farmacológico completo y actualizado, de acceso universal para cualquier profesional sanitario en el ámbito del Servicio de Salud, permitiendo:

  • Incorporar sistemas de soporte a la decisión clínica, que proporcionan información relevante, inmediata y actualizada en el momento de la prescripción, lo que contribuye indiscutiblemente a aumentar la seguridad y la eficiencia.
  • Garantizar el seguimiento y seguridad de los tratamientos en las transiciones asistenciales.
  • Mejorar la accesibilidad a la prestación farmacéutica de forma que el paciente pueda recoger los tratamientos con receta en cualquier farmacia comunitaria y los tratamientos hospitalarios en cualquier hospital del Servicio de Salud, independientemente del origen de la prescripción.
  • Promover las vías de comunicación entre los profesionales de distintos ámbitos.
  • Facilitar al paciente la información completa de sus tratamientos a través de un único documento y permitir que decida sobre la visibilidad de los tratamientos hospitalarios en la farmacia comunitaria.

El manejo del acceso a la información se presta a ser utilizado para mantener cuotas de poder. Y el ámbito de la salud no es una excepción. Sin embargo, cuando las ventajas que aporta se muestran tan evidentes los recelos se disipan. Es importante no olvidar que esta información pertenece al propio paciente y que debemos trabajar para que redunde en su beneficio.

En definitiva, un único sistema de prescripción y dispensación ambulatoria permite apostar por un modelo de gestión centrado en el paciente y abre posibilidades, no exploradas hasta ahora, como la elección por el paciente del punto de dispensación más adecuado a sus circunstancias. En definitiva, un paso de hormiga ¿o de gigante? que nos permite seguir avanzando.

 

Entrada elaborada por los farmaceúticos/cas del Servicio de Farmacia de Servicios Centrales del Servicio de Salud de les Illes Balears. La publicación de esta entrada se ha realizado con carácter personal y no tiene por qué representar la posición de la organización en la que desarrollan su actividad profesional.

 

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