Prescripción segura en médicos residentes

Safe prescribing

Los lectores veteranos de este blog recordarán una entrada publicada hace 2 años dónde se trataba el tema de la polimedicación y su relación con la posibilidad de sufrir una reacción adversa grave. En ella, se exponía como en nuestro país, estas reacciones adversas a medicamentos (RAM) están detrás del 48,2% de los eventos adversos (EAs) sufridos por los pacientes en atención primaria y del 37,4% en especializada, siendo en ambos ámbitos asistenciales la principal causa.

 

 

Ante esta realidad, parece lógico pensar en la necesidad de llevar a cabo una prescripción prudente; cuando sea necesario prescribir, recordar los principios de una prescripción segura y, aunque parezca obvio, centrada en el paciente. ¿Pero cómo introducir esta cultura de seguridad en la práctica clínica diaria?

Ya en 2009, el  Instituto  Lucian  Leape de  la  Fundación  Nacional  de  Seguridad  del  Paciente publicó un informe donde se exponían 5 medidas que poner en práctica para conseguir una asistencia sanitaria segura, siendo una de ellas la reforma de la educación médica (de pregrado y posgrado) que pusiera el acento en la adquisición de habilidades, comportamientos y actitudes necesarias para la práctica clínica segura y no sólo en la adquisición de conocimientos.

Dentro de esta línea de acción se encuadraría el documento que motiva nuestra entrada de hoy: Supporting junior doctors in safe prescribing. Se trata de una guía editada por el Royal College of Physicians del Reino Unido que pretende dar a los responsables de seguridad del paciente de los centros sanitarios una serie de puntos claves y recomendaciones para fomentar la prescripción segura en estos profesionales en formación. Pasemos a detallar su contenido.

En primer lugar, tras una breve introducción sobre qué se entiende por error de prescripción, sus diferentes tipos y qué medicamentos son más proclives a verse involucrados en ellos, se exponen las causas de estos errores de prescripción entre los médicos residentes, poniendo el acento en que éstas suelen ser complejas y multifactoriales. En concreto, se habla de:

  • Causas relacionadas con los entornos de trabajo: alta complejidad, alta presión, sobrecarga de trabajo, escasez de tiempo, frecuentes interrupciones, imposibilidad de acceder a información clínica o a herramientas de apoyo a la prescripción a ciertas horas, personal inadecuado, mal formado, con alta rotación y procedimientos de trabajo muy variables.
  • Causas relacionadas con el individuo: falta de conocimientos, de experiencia o de  autoconfianza, percepción de la prescripción como una tarea rutinaria o menor, situaciones de cansancio, estrés, malestar o hambre, desmotivación, incapacidad para asumir nuevas responsabilidades.
  • Causas relacionadas con la formación: estructuras altamente jerarquizadas que dificultan la consulta a los superiores, falta de comunicación en el equipo, dudas sobre la responsabilidad de la prescripción en el seno de los equipos, exceso de confianza en mecanismos de seguridad externos (como la intervención de otros profesionales sanitarios), falta de cultura de seguridad del paciente y de sistemas de notificación no basados en la culpa.
  • Causas relacionadas con el sistema: deficiente acceso a protocolos y guías, falta de familiarización con el vademécum de medicación del centro o con los sistemas de prescripción electrónica, problemas de comunicación entre primaria y especializada, ausencia de feedback.
  • Causas relacionadas con la tarea: prescripción no forma parte de la rutina clínica, paciente complejo (pluripatológico y/o polimedicado), barreras lingüísticas y de comunicación, desconocimiento del paciente concreto.

En la guía se afirma que a pesar de que la mayoría de prescripciones erróneas son detectados por parte de otros eslabones de la cadena (enfermería y farmacia)  antes de que causen un daño (cuasi-incidentes), esto genera dos efectos indeseables: un exceso de confianza del sistema en esas barreras y priva a los médicos residentes de la oportunidad de conocer sus errores y aprender de ellos. Se propone, en cambio, tratar de evitar que estos errores lleguen a generarse, trabajando con los prescriptores y creando una cultura que fomente de forma proactiva a la mejora continua. Para ello se proponen una serie de medidas que se agrupan en dos grandes áreas: recursos que apoyan una prescripción segura y fomento de la cultura de seguridad.

Dentro del primer grupo de medidas se incluyen la formación básica en prescripción segura, introducir la prescripción en el currículo formativo de los residentes, uso de cuestionarios como el Prescribing Safety Assessment, apoyo en equipos multidisciplinares, empleo de protocolos, guías de práctica clínica, chuletarios y aplicaciones móviles de apoyo a la prescripción y empleo preferente de sistemas de prescripción electrónica en detrimento de la receta en papel, sin olvidar que la prescripción electrónica no está exenta de importantes riesgos.

Para fomentar una cultura de seguridad, lo que se propone es fomentar el trabajo en equipo y la colaboración entre sus miembros, independientemente de consideraciones jerárquicas, proporcionar información a los profesionales de sus errores de prescripción para que puedan aprender de ellos, diseño de entornos seguros para la prescripción e implantación de sistemas efectivos de notificación de incidentes de seguridad.

Tenemos estudios en nuestro país que ponen de manifiesto esta misma necesidad de incluir durante el proceso docente conocimientos básicos entre los profesionales en formación con el objetivo de incrementar y consolidar una frágil cultura de seguridad del paciente, tanto en atención primaria como en especializada. Eso nos lleva a preguntarnos ¿contamos con un documento equivalente al que hemos comentado hoy? Si no lo hay, parece lógico pensar que debería haberlo. Tenemos el convencimiento de a dónde queremos llegar y el camino marcado, sólo nos falta ponernos en marcha. Si nos asusta la tarea que tenemos delante, recordemos las palabras de Gabriela Mistral “Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú. Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú. Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, hazlo tú. Sé tú el que aparta la piedra del camino”.

 

Entrada elaborada por Rafael Páez Valle. Farmacéutico de Atención Primaria.

El autor trabaja actualmente en el Servicio de Farmacia del Distrito Sanitario Costa del Sol (Málaga). La publicación de esta entrada se ha realizado con carácter personal y no tiene porqué representar la posición de la organización en la que desarrolla su actividad profesional

 

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