Compartimos pacientes, fármacos y responsabilidades, ¡trabajemos juntos!

En el sistema sanitario actual, el resultado de la atención al paciente es la suma del trabajo de muchos profesionales. Conseguir que este resultado sea óptimo, exige que estos profesionales intercambien información y cada uno aporte su experiencia y conocimiento , es decir, hace necesaria la COLABORACIÓN.

trabajo en equipo

La receta (electrónica o en cualquiera de sus formas) no es más que otra herramienta del sistema para proveer al paciente de un resultado: la obtención de sus fármacos en la dosis, pauta y momento adecuado. Su importancia en la seguridad del paciente nos obliga a colaborar entre todos los profesionales (médicos, farmacéuticos de atención primaria (FAP), farmacéuticos comunitarios…) para que el resultado sea el deseado. Esta colaboración tomará la forma que mejor se adapte al funcionamiento de los agentes implicados, y debe dar respuesta a las necesidades que se detecten.

Por ejemplo, tras la introducción de la receta electrónica en el área de Valladolid Este, se identificaron una serie de problemas debidos a la falta de comunicación directa entre los médicos de familia y los farmacéuticos comunitarios, fundamentalmente en los centros urbanos. Este hecho comprometía la eficacia en las dispensaciones y la seguridad de los pacientes y generaba malentendidos entre profesionales al tener al paciente como transmisor de la información. Para solucionar estos problemas se inició una experiencia piloto coordinada por los FAP, a fin de establecer un circuito de comunicación eficaz.

El SFAP y el COF de Valladolid, diseñaron un sistema para la resolución de incidencias que no permitían la dispensación, pero que tampoco requerían una consulta presencial con el médico de familia.

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Se seleccionaron dos centros piloto y se acordó el sistema de envío de acuerdo con las indicaciones de los médicos de los equipos. Tras comprobar el adecuado funcionamiento del sistema se extendió progresivamente a otras zonas básicas de la provincia. Le experiencia piloto fue valorada de forma altamente positiva tanto por los médicos de familia, como por los farmacéuticos comunitarios y por los pacientes. El promedio de incidencias enviadas fue de 21,44 cada mes por farmacia.

Las incidencias se distribuyeron de la siguiente manera: cierre de ventana de dispensación: 92%, posologías erróneas: 7%, otros: 1%.

Los problemas no resueltos son excepcionales, se evitan desplazamientos innecesarios de los pacientes a los centros de salud y se reduce el tiempo dedicado por el médico a la resolución de este tipo de incidencias.

Otro ejemplo, es la colaboración entre el SFAP de la Gerencia de Atención Primaria de Burgos y el Centro de Información de Medicamentos (CIM) del COF de esta provincia para resolver errores de dispensación que se producen en la oficina de farmacia (OF). Cuando la OF detecta que ha dispensado una dosis, fármaco, forma farmacéutica o vía de administración distinta de la prescrita se lo comunica al CIM del COF. El CIM valora si el error puede suponer un problema de seguridad para el paciente y si es así, lo comunica al SFAP. El FAP, tras valorar el tratamiento registrado en su historia farmacoterapéutica, se pone en contacto con el paciente para advertirle del error. Mediante una entrevista clínica telefónica valora si conoce su medicación, si ha iniciado tratamiento con el fármaco erróneo y las posibles consecuencias clínicas derivadas del mismo. También le da información para que acuda a la OF a recoger el fármaco correcto. El circuito se cierra informando al CIM de la localización del paciente y la resolución del error. Si el paciente ha tomado el fármaco erróneo y este hecho puede suponer un problema para el paciente, el FAP se pone en contacto con el médico de familia o pediatra para informarle de lo sucedido.

Este circuito se estableció en el año 2012 y hasta julio de 2017 se han registrado 125 notificaciones. Por grupos de edad, 4 (3,2%) fueron en lactantes (0-24 meses), 8 (6,4%) en niños (2 a 13 años), 87 (69,6%) en adultos (14 a 74 años) y 26 (20,8%) ancianos (>75 años).

El error más frecuente fue dispensación de dosis incorrecta por exceso: 67 (53,6%), seguido de dosis incorrecta por defecto: 31 (24,8%), medicamento incorrecto: 19 (15,2%), error en forma farmacéutica: 6 (4,8%) y error en vía de administración: 2 (1,6%).

No se pudo localizar a 7 pacientes. De los 118 localizados, 14 habían iniciado el tratamiento erróneo.

Se valoró la severidad del error según la National Coordinating Council for Medication Error Reporting and Prevention: 105 fueron tipo C (llegaron al paciente sin lesión), 10 tipo D (llegaron al paciente sin lesión, pero precisó monitorización por su médico) y 3 tipo E (llegaron al paciente con lesión temporal y precisó  intervención de su médico).

Todas las personas nos equivocamos, de eso no cabe duda. Experiencias como éstas ponen de manifiesto que sea quien sea el que se equivoca, el fin último es solventar el error lo antes posible y poner en marcha las medidas para evitar que se vuelvan a producir.

La seguridad en el uso de los medicamentos es un aspecto fundamental de la asistencia sanitaria, y más aún, si tenemos en cuenta que la prescripción de un medicamento es la estrategia terapéutica más utilizada actualmente por los servicios sanitarios. El FAP debe involucrarse por lo tanto en la prevención, diagnóstico y en el tratamiento de los errores de medicación.

Estos circuitos se presentaron en el X Congreso Nacional de Atención Farmacéutica, bajo el lema “Del servicio profesional a la continuidad asistencial”. Ambas comunicaciones resultaron premiadas a mejor comunicación de Castilla y León y premio del jurado popular respectivamente, lo que demuestra que además de eficaz para el paciente, ¡gusta a los profesionales!

Entrada elaborada por las farmacéuticas de Atención Primaria:  Sara Barbadillo Villanueva, M. Carmen Marquina Verde, Ana Prado Prieto y Ana María Ruiz San Pedro.

 

Ana Prado Prieto Y Ana María Ruiz San Pedro trabajan actualmente en el Servicio de Farmacia de Atención Primaria de la Gerencia de Valladolid Este y Sara Barbadillo Villanueva y M. Carmen Marquina Verde en la Gerencia de Burgos. La publicación de esta entrada se ha realizado con carácter personal y no tiene porqué representar la posición de la organización en la que desarrollan su actividad profesional.

Trimetazidina: “¡tiene un mensaje nuevo!”

Es de sobra conocido el tiempo que transcurre desde que la evidencia científica demuestra problemas de eficacia y/o seguridad de los medicamentos hasta que se consigue trasladar este conocimiento a la práctica clínica diaria. De acuerdo con la bibliografía científica, las intervenciones más efectivas para trasladar los resultados de los estudios a la práctica asistencial son aquellas basadas en estrategias educativas combinadas, con buen material de apoyo y feedback, individualizadas y repetitivas en el tiempo. Estas intervenciones educativas, junto con otras estrategias como el uso de software o la incorporación de farmacéuticos al equipo de salud han demostrado mejorar la calidad de la prescripción.

comunicacionEn nuestro Servicio de Farmacia trabajamos conjuntamente con los médicos de familia en diferentes actividades educativas y de intervención. Entre ellas, y de forma consensuada con los médicos, las alertas de seguridad de medicamentos son informadas a través del correo electrónico corporativo. Sin embargo, la principal herramienta que el médico utiliza en su día a día es la historia clínica informatizada, que en el SERMAS incluye un apartado de mensajería interna con formato similar al correo electrónico que permite enviar mensajes de texto a cualquier profesional de los centros de salud.

¿Podría ser esta mensajería una forma de comunicación más directa y efectiva que el correo electrónico?

Con el fin de poder confirmar esta hipótesis, y aprovechando la publicación de un recordatorio de una alerta de seguridad de la trimetazidina, nos planteamos la realización de un estudio cuyos resultados fueron presentados en el XXII Congreso Nacional de la SEFAP.

La trimetazidina está comercializada en España desde el año 1985, en un principio con indicación en angina de pecho, vértigo y tinnitus. Con la experiencia de uso fueron apareciendo evidencias de diferentes reacciones adversas (síntomas neurológicos como parkinsonismo, síndrome de piernas inquietas, temblor o inestabilidad en la marcha) que motivaron la revisión del balance beneficio/riesgo por parte del Comité de Medicamentos de Uso Humano (CHMP) de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA). Tras esta evaluación se restringió la indicación de la trimetazidina a la angina de pecho como tratamiento sintomático coadyuvante de segunda línea, dado que en el resto de indicaciones se observó un balance beneficio riesgo desfavorable. No obstante, varios estudios de utilización pusieron de manifiesto que, aunque con menor uso en los últimos años, continuaba prescribiéndose en indicaciones no autorizadas, por lo que en 2016 la AEMPS publicó una nota informativa recordando su única indicación autorizada.

Entre septiembre y diciembre de 2016 llevamos a cabo un estudio controlado aleatorizado multicéntrico, cuyos objetivos eran comparar dos estrategias de comunicación en la retirada de trimetazidina en indicaciones no autorizadas y analizar la prescripción de trimetazidina en dichas indicaciones. La desprescripción de trimetazidina se midió a través de dos variables: porcentaje de desprescripción a los 2 meses y tiempo medio transcurrido desde la comunicación hasta la desprescripción.

Se incluyeron en el estudio médicos de familia pertenecientes a 30 centros de salud que tenían en sus cupos pacientes en tratamiento con trimetazidina en indicaciones distintas a angina de pecho. Para ello se requirió, por un lado, localizar los tratamientos activos de trimetazidina a través de las recetas facturadas y por otro, una confirmación de la indicación de uso accediendo a la historia clínica. Los médicos se aleatorizaron en dos grupos:

  • Grupo control: procedimiento habitual. Envío de la alerta mediante correo electrónico corporativo al responsable de farmacia de cada centro de salud. En dicho correo se informaba de la alerta y del modo de identificar a los pacientes afectados. Posteriormente se realizó un recordatorio siguiendo el mismo procedimiento.
  • Grupo intervención: añadido al procedimiento habitual, se enviaron correos personales a los médicos utilizando la mensajería interna de la historia clínica, informando de la alerta y de los pacientes de su cupo afectados por la misma.

Antes de la intervención se identificaron 129 médicos con prescripciones de trimetazidina fuera de indicación (31,2% del total de médicos del área). Las principales indicaciones off-label identificadas fueron vértigo (26,6%) y alteraciones de la visión (12,1%). En 12 pacientes se encontraron prescripciones contraindicadas: 4 por temblor, 4 por insuficiencia renal grave, 3 por enfermedad de Parkinson y una por diagnóstico de piernas inquietas.

Dos meses después de las intervenciones se realizó un análisis de la retirada de tratamientos. La desprescripción fue mayor y más rápida en el grupo intervención frente al grupo control. Los médicos que retiraron al menos una prescripción fueron 34 (52,3%) en el grupo intervención frente a 17 (26,6%) en el grupo control (p=0.003). El tiempo medio transcurrido desde la comunicación hasta la desprescripción fue de 6,3 vs. 36,5 días en los grupos intervención y control respectivamente (p<0,001).

Con estos datos podemos concluir que la comunicación a través de la mensajería interna de la historia clínica es más efectiva que el procedimiento habitual, con la ventaja de ser una intervención individualizada. Se consigue una mayor desprescripción de trimetazidina y en menor tiempo, aumentando la seguridad del paciente. Ante cambios en la información disponible sobre la seguridad o eficacia de los medicamentos, este tipo de estrategias podrían ser de utilidad y facilitar la implementación de las medidas necesarias en cada caso.

 

Entrada elaborada por Ana Villimar, Ana Gangoso y Rafael Aguilella. Farmacéuticos de Atención Primaria de la Dirección Asistencial Oeste del SERMAS.

Los autores trabaja actualmente en el Servicio de Farmacia de Atención Primaria de la Dirección Asistencial Oeste del SERMAS. La publicación de esta entrada se ha realizado con carácter personal y no tiene porqué representar la posición de la organización en la que desarrolla su actividad profesional.

El método Delphi… ¿de la previsión de catástrofe nuclear a la adecuación de la prescripción de estatinas?

La mejora en la prescripción de estatinas es una de las líneas de trabajo de nuestro servicio de salud, con un doble interés, la seguridad del paciente y la eficiencia en la prescripción.

Diversos estudios sugieren que el balance beneficio-riesgo del tratamiento con estos fármacos no es tan favorable conforme envejece la población. Un 39% de los pacientes mayores de 75 años de nuestro área están en tratamiento con estatinas, de ellos un 13,7% con potencia alta.

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En el tratamiento con estatinas coexisten dos corrientes con enfoques terapéuticos muy distintos. Las últimas guías europeas para la prevención cardiovascular en la práctica clínica abogan por un concepto “elástico” guiado por objetivos de c-LDL. Sin embargo, las guías americanas, la guía de práctica clínica de Osteba y la guía NICE no recomiendan monitorizar el c-LDL y la potencia de estatina se instaura según el grupo de riesgo al que pertenezca el paciente. Todas estas guías tratan la indicación para iniciar o deprescribir este tipo de fármacos en población anciana con mayor o menor tibieza. El último estudio publicado relacionado con pacientes mayores, el ALLHAT-LLT, concluye que en población mayor de 65 años y en prevención primaria, el tratamiento con estatinas no muestra beneficio en los pacientes incluidos. Además, otra fuente que incorpora variabilidad en el tratamiento de las dislipemias es que intervienen médicos de atención primaria y de hospital.

Con todo esto sobre la mesa, se nos planteaba el reto de unificar criterios y poner de acuerdo a profesionales de distintos ámbitos, para trabajar todos en la misma dirección. Inicialmente, el método Delphi reunía las características para abordar este tema.

La técnica Delphi es, fundamentalmente, un método que estructura un proceso de comunicación grupal. Permite a este grupo de individuos, como un todo, analizar y reflexionar sobre un tema del que no se dispone de información concluyente, y acercarse total consenso.

Parece que este método fue ideado originalmente en Estados Unidos para realizar predicciones sobre un caso de catástrofe nuclear. Desde entonces, las empresas lo usan para orientar el desarrollo de sus estrategias. Cada vez más, se usa en la investigación de la salud para tratar problemas complejos en los que, de momento, la evidencia disponible es insuficiente para pronunciarse a favor o en contra de una intervención. Un ejemplo de la aplicación de esta técnica a la investigación de salud es este consenso de desprescripción.

Tras una exhaustiva búsqueda bibliográfica por parte de nuestro Servicio de Farmacia, recogimos los aspectos más “controvertidos” del tratamiento con estatinas, y planteamos un cuestionario con 22 preguntas con distintas opciones de respuesta. El cuestionario se planteó a un grupo de seis expertos: tres médicos de atención primaria implicados en grupos de trabajo de riesgo cardiovascular, y un médico de cada una de las especialidades de Medicina Interna, Cardiología, y Endocrinología y Nutrición. La comunicación fue a través de correo electrónico y se completó en seis meses. El desarrollo se describe en la imagen siguiente:

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El resultado final ha sido el documento de consenso “RECOMENDACIONES PRESCRIPCIÓN ESTATINAS” que se ha editado en formato bolsillo y que contiene los siguientes apartados: 1) estimación del riesgo cardiovascular, 2) valoración de inicio de tratamiento, 3) valoración de la respuesta al tratamiento, 4) selección de estatina, 5) monitorización del tratamiento y 6) interacciones de estatinas.

Hemos presentado el documento en los centros de salud a través de  sesiones, y estamos a la espera de resultados en mejora en los indicadores de prescripción (que presentaremos en el congreso de la SEFAP en Murcia). El análisis de las encuestas de satisfacción muestra una gran aceptación del enfoque de la intervención. La valoración media sobre la posibilidad de aplicar lo aprendido en su puesto de trabajo es de 7,3 sobre 10.

Los Servicios de Farmacia de Atención Primaria somos gestores del conocimiento y añadimos calidad a los servicios sanitarios a través de esta función. No podemos obviar las técnicas que usan las grandes empresas, es más, debemos ser líderes en el traslado de estas técnicas a nuestro trabajo. Estamos hablando de realizar análisis DAFO, de aplicar el modelo EFQM y la filosofía lean a los procesos sanitarios… Todas estas nuevas formas de gestión han demostrado redundar en beneficios a las empresas, no esperemos más a utilizarlas en de beneficio para los pacientes y la eficiencia del sistema.

 

Entrada elaborada por Sara Barbadillo Villanueva y Carmen Marquina Verde farmacéuticas de atención primaria

Las autoras trabajan actualmente en la Gerencia de Atención Primaria de Burgos. La publicación de esta entrada se ha realizado con carácter personal y no tiene porqué representar la posición de la organización en la que desarrolla su actividad profesional.

 

 

Riesgo de adicción a fentanilo transmucoso: un problema a tener en cuenta

iStock-177520914.jpgEl estudio que presentamos en esta entrada, se inspiró en Fernanda, una paciente pluripatológica con fibromialgia, que llegó a tener pautado un Actiq® cada hora. Fernanda llegó a denunciar al hospital por haber perdido su dentadura debido al elevado contenido de sacarosa. Pero lo que es peor, Fernanda seguía sufriendo. Su dolor no estaba controlado. Finalmente requirió de un ingreso para deshabituación.

En los últimos años se han comercializado diversas formulaciones de fentanilo transmucoso, con un inicio de acción precoz entre 5-15min y una duración entre 2-4horas. Están indicados específicamente para el tratamiento del dolor irruptivo en pacientes oncológicos cuya base de dolor persistente esté controlado. Se recomienda además titular la dosis y no superar las 4 aplicaciones al día.

Las presentaciones de fentanilo de acción ultrarrápida son potencialmente muy adictivas

Debido al alto riesgo de adicción de estas formulaciones, en los Estados Unidos,  esta modalidad de fentanilo está disponible sólo  a través de un programa restringido requerido por la FDA, denominado Estrategia de Evaluación de Riesgos y Mitigación con el objetivo de reducir  el riesgo de abuso y sobredosis no intencionada REMS background information. Para prescribir cualquiera de estos medicamentos, los médicos deben completar una formación específica  en línea y tanto los médicos prescriptores como los farmacéuticos dispensadores han de llevar un registro específico para  cada paciente.

En España sin embargo,  estas precauciones no están contempladas.

Su uso en pacientes con dolor crónico no oncológico se considera un uso off label o fuera de ficha técnica. En estos casos el médico debería de justificar la inexistencia de alternativas autorizadas y obtener el consentimiento del paciente después de informar de los riesgos.

Tras el caso de Fernanda, nos planteamos conocer cómo se estaban utilizando las presentaciones de fentanilo transmucoso,  si existía variabilidad entre centros y evaluando si su prescripción se ajustaba a la  indicación autorizada.  Consideramos que su uso excepcional fuera de indicación, que es controvertida, todavía requeriría  más controles y ajustes.

 

¿Qué hicimos?

En enero de 2015, realizamos un estudio descriptivo, mediante  explotación de historias clínicas con prescripción activa de fentanilo transmucoso de 9 centros de atención primaria que atienden una población de alrededor de 217.000 habitantes, en enero del 2015.

Identificamos 50 pacientes. El 36% de los pacientes tratados eran pacientes no oncológicos, por tanto lo fueron en condiciones fuera de ficha técnica, observando una gran variabilidad entre centros (Rango 16,7% – 80%). Dicha prescripción off label se realizó mayoritariamente, 78.9%, para el tratamiento de dolor osteoarticular, seguido de fibromialgia-fatiga y dolor neuropático.

La prescripción fuera de indicación se concentró en las mujeres (83.3%), y en edades más avanzadas (74.5 años) Sorprendentemente, se observó una tendencia de los pacientes no oncológicos a retirar más la medicación de la farmacia, aunque dicha diferencia no alcanzó la significación estadística.

Asimismo, observamos que en el 24%  de los pacientes no se seguían  las recomendaciones de no superar las 4 aplicaciones/día, destacando que el 41.7% de ellos eran pacientes no oncológicos, aquellos en que se deberían extremar los controles y ajustes por estar fuera de indicación.

Quedó por identificar si había un correcto tratamiento del dolor de  base, ya que el diseño del estudio no permitió evaluarlo.

Sin duda, son necesarios esfuerzos para divulgar  el potencial adictivo de estas presentaciones y la importancia de ajustarse a las recomendaciones de uso, incluyendo un correcto diagnóstico y seguimiento intensificándose, si cabe, en el  uso excepcional fuera de indicación.

 

Entrada elaborada por Gladys Bendahan Barchilon, farmacéutica de Atención Primaria, basada en el póster “USO OFF-LABEL DE FENTANILO TRANSMUCOSO “de Bendahan G y Rodriguez E, que fue galardonado con el segundo premio al mejor poster en el pasado Congreso de la SEFAP (Granada, octubre 2016)

La autora trabaja actualmente en el Area del medicamento de Barcelona Ciudad del Instituto Catalán de  la Salud. La publicación de esta entrada se ha realizado con carácter personal y no tiene porqué representar la posición de la organización en la que desarrolla su actividad profesional.

Atención farmacéutica en centros penitenciarios: nuevos retos para el FAP

En un momento donde crece la preocupación sobre las desigualdades y deficiencias de la atención farmacéutica dentro de los centros penitenciarios, en Cataluña se ha dado el primer paso para mejorar esta prestación a través de la integración del personal sanitario de centros penitenciarios (médicos, enfermeras y auxiliares) en la red asistencial pública.

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Imagen de Freepik

Aunque todos tenemos bastante claro en qué consiste la asistencia sanitaria primaria, hospitalaria e incluso el perfil de los centros sociosanitarios, no todos tenemos presente en qué consiste o qué peculiaridades tiene la asistencia sanitaria dentro de los centro penitenciarios ya que en la mayoría de las Comunidades Autónomas depende del Ministerio del Interior.  En Cataluña ha sido transferida al sistema sanitario público y, como consecuencia, el personal sanitario de centros penitenciarios ha sido incorporado a la red sanitaria pública como equipos de atención primaria penitenciaria (EAPP) con el objetivo de potenciar y asegurar la continuidad asistencial de estos pacientes dentro y fuera del centro. Esto ha comportado un nuevo paradigma en la estructuración y organización de la sanidad penitenciaria, y, en concreto, a nivel de farmacia, esta integración ha supuesto una reestructuración de la organización farmacéutica; de forma que cada depósito de medicamentos que existe en cada centro penitenciario de Cataluña ha quedado vinculado a un servicio de farmacia de atención primaria, o a un servicio de farmacia hospitalario, en su defecto.

Si intentamos hacer comparaciones, se trata de un ámbito sanitario a medio camino entre la atención primaria y la atención hospitalaria, siendo quizás más parecido a un centro sociosanitario, en lo que se refiere a la gestión de la medicación dentro del centro.

Desde el Servicio de Farmacia del Ámbito de Atención Primaria de Barcelona Ciudad suministramos y realizamos el control de medicamentos de dos de estos centros: uno de hombres (1599 plazas) y otro de mujeres (470 plazas). Los dos centros son, principalmente, de régimen de preventivos, lo que implica una alta rotación de internos dentro del centro; con un total de ingresos anuales de unas 3.000 personas entre los dos centros.

El perfil del paciente atendido en los centros penitenciarios es ligeramente diferente al paciente que nos podemos encontrar habitualmente en atención primaria o el que nos encontramos en la atención hospitalaria. Se trata de pacientes normalmente jóvenes (media 36-38 años) con una baja carga terapéutica (media 3,2-3,7 medicamentos/paciente) y con una alta frecuencia de patología psiquiátrica, infecciosa y toxicómana. Dependiendo del centro, un 50-80% del total de internos reciben al menos algún medicamento. Un 75% de los pacientes que reciben tratamiento tiene prescrito algún medicamento psicótropo, un 8% un tratamiento antirretroviral y un 4,1% un tratamiento para la infección por el virus de la hepatitis C.

En relación a la dispensación de la medicación al paciente, al contrario que en los hospitales, en estos centros se les dispensa la medicación de manera semanal con el objetivo de favorecer la autonomía del paciente; excepto la medicación psicotrópica, que es dispensada por toma y administrada bajo la supervisión de una enfermera o auxiliar, para evitar el tráfico de estas sustancias dentro del centro.

Dentro de estos centros también se realizan programas de mantenimiento de metadona (PMM) para los pacientes con dependencia a opiáceos. Aunque los pacientes incluidos en este programa han ido disminuyendo debido al cambio en los hábitos toxicómanos de los pacientes, actualmente tenemos aproximadamente un 7-10% de los pacientes internos en PMM, con una dosis media diaria de 33 mg, lo que supone un consumo medio mensual de metadona en nuestros centros de 19L de solución de metadona 5mg/ml.

Cuando las diferentes comunidades autónomas empiezan a moverse para mejorar la asistencia dentro de los centros penitenciarios, la atención primaria debe tener un importante papel en la participación de este proceso, por tratarse de un paciente que se va moviendo entre el ámbito ambulatorio y el centro penitenciario. Por este motivo, la atención farmacéutica en los centros penitenciarios abre nuevas perspectivas profesionales para el farmacéutico de atención primaria.

 

Entrada elaborada por Amelia Troncoso Mariño. Farmacéutica de Atención Primaria.

La autora trabaja actualmente en el Servei de farmàcia d’Atenció Primària de Barcelona Ciutat del Institut Català de la Salut. La publicación de esta entrada se ha realizado con carácter personal y no tiene porqué representar la posición de la organización en la que desarrolla su actividad profesional.

Valoración del riesgo/beneficio en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer. A propósito de una interacción

La enfermedad de Alzheimer (EA) es el tipo de demencia más frecuente y representa hasta el 70% de los casos de demencia. Aunque actualmente no se conoce ningún tratamiento capaz de curar o prevenir la enfermedad, están comercializados en España para su tratamiento sintomático: a) Inhibidores de la acetilcolinesterasa (IACE): donepezilo, rivastigmina y galantamina; autorizados para la EA leve o moderada; b) Antagonista no competitivo de los receptores de N-metil D-Aspartato: memantina; autorizado para la EA moderada y grave.

anciano demenciaCon el fin de tratar comorbilidades asociadas a los IACE, es frecuente la prescripción de fármacos con efectos anticolinérgicos en pacientes con EA. Su uso contrarresta la modesta eficacia de los IACE, dado que ejercen su efecto farmacológico por un mecanismo de acción opuesto y favorecen la aparición de toxicidad anticolinérgica, que se asocia con múltiples efectos adversos sobre el sistema nervioso, tanto periféricos (sequedad de boca, estreñimiento, retención urinaria o visión borrosa, entre otros) como centrales (delirium y deterioro cognitivo). La intensidad de los efectos adversos aumenta cuanto mayor es la edad del paciente, su carga anticolinérgica acumulada por el conjunto de medicamentos y peor es su función cognitiva basal. Por estos motivos, los anticolinérgicos se consideran fármacos inapropiados en pacientes de edad avanzada y con demencia.

Teniendo en cuenta lo desaconsejado de esta combinación de medicamentos, el servicio de farmacia de Atención Primaria realizó una intervención en el área sanitaria para conocer la prevalencia de prescripción concomitante de IACE y anticolinérgicos en un Área de Salud, identificar los pacientes afectados por la interacción descrita e informar a los médicos responsables para valorar la idoneidad de los tratamientos y mejorar su eficacia y seguridad.

Para ello, se seleccionaron todos los pacientes en tratamiento con IACE y algún fármaco anticolinérgico en el primer trimestre de 2015. Para la identificación de anticolinérgicos, se utilizó como referencia la revisión de Durán et al., asignando una puntuación a cada fármaco en función de su potencia anticolinérgica. Los datos de fármacos dispensados, edad y sexo de los pacientes, fueron obtenidos del Sistema de Información de Consumo Farmacéutico Concylia, que contiene información sobre especialidades farmacéuticas dispensadas con receta del SNS por las oficinas de farmacia de Castilla y León.

Se proporcionó a cada médico una nota informativa sobre la interacción, la relación de pacientes afectados y recomendaciones para optimizar la farmacoterapia en la EA:

  • Antes de iniciar tratamiento para la EA, revisar el plan terapéutico con el fin de minimizar o retirar, si es posible, fármacos con efectos anticolinérgicos.
  • En caso de que sea necesario iniciar tratamiento con antipsicóticos, son de elección risperidona o haloperidol, durante el menor tiempo posible.
  • Hacer un seguimiento regular del paciente y valorar la retirada del IACE o memantina si se detecta falta de eficacia o en caso de que ésta sea incierta.

Bajo estos criterios se incluyeron 486 pacientes, lo que supone un 59,0% sobre el total de pacientes con EA del Área. El 66,0% eran mujeres, 86,8% mayores de 75 años y tenían prescritos una media de 9,2 fármacos/paciente. El número medio de fármacos anticolinérgicos por paciente fue 1,6; el 38,3% de ellos tenían prescritos varios fármacos anticolinérgicos y el 23,9% algún fármaco de alta potencia anticolinérgica. En cuanto a la carga anticolinérgica acumulada por paciente, 442 (90,9%) obtuvieron una puntuación entre 1 y 3 y 44 (9,1%) obtuvieron una puntuación entre 4 y 6; estos últimos, con un promedio de 80,3 años y 3,5 fármacos anticolinérgicos/paciente.

En la población mayor de 65 años, se encontró una asociación estadísticamente significativa entre tomar IACE y tomar anticolinérgicos de forma concomitante (p<0,001). Es más probable tomar anticolinérgicos entre quienes toman IACE que entre los que no toman IACE (OR = 3,9; IC = [3,4-4,6]). Los grupos terapéuticos más frecuentemente implicados en la interacción con los IACE fueron antidepresivos (37,0%) y antipsicóticos (31,9%).

A la vista de los resultados obtenidos se puede concluir que la prevalencia de la interacción entre IACE y anticolinérgicos es relevante (más de la mitad de los pacientes con EA), considerando que además afecta a población vulnerable. Proporcionar a los médicos información en base a la evidencia disponible sobre la interacción, los fármacos implicados y su potencia anticolinérgica, podría ser una herramienta de ayuda a la toma de decisiones clínicas, que permitiría mejorar la seguridad y los resultados en salud de los pacientes.

Entrada elaborada por María Jesús Hernández Arroyo y Alfonso Díaz Madero

Los autores trabajan actualmente en el Servicio de Farmacia de la Gerencia de Atención Primaria de Zamora. La publicación de esta entrada se ha realizado con carácter personal y no tiene porqué representar la posición de la organización en la que desarrollan su actividad profesional.

Intervención para una prescripción segura de fármacos que prolongan el intervalo QT

El síndrome de QT largo inducido por fármacos fue descrito por primera vez en el año 1964, al observarse que la quinidina podía prolongar el intervalo QT e inducir arritmias graves. A pesar de que inicialmente este efecto adverso se relacionó con fármacos antiarrítmicos, la lista de fármacos que a dosis terapéuticas son capaces de prolongarlo, está en continuo crecimiento.

arrhythmia-156099_1280Actualmente, las agencias reguladoras exigen la identificación de este posible riesgo en los nuevos medicamentos antes de su aprobación, lo cual no excluye su aparición postcomercialización, que de hecho constituye una de las causas más comunes de restricción de uso y/o retirada de fármacos del mercado.

Si bien es cierto que la aparición de síndrome de QT largo y torsade de pointes (TdP) es provocada principalmente por determinados fármacos, existen numerosos factores de riesgo predisponentes que con frecuencia coexisten en el mismo paciente: edad avanzada, sexo femenino, alteraciones electrolíticas (hipocalcemia, hipomagnesemia e hipopotasemia), disfunción hepática o renal, antecedentes de enfermedad cardiaca (insuficiencia cardiaca congestiva, infarto de miocardio, bradicardia, hipertrofia ventricular izquierda y cardioversión reciente de fibrilación auricular) o tratamiento simultáneo con más de un fármaco que prolonga el intervalo QT o que pueden inhibir su metabolismo o eliminación renal. Los grupos farmacológicos más frecuentemente implicados son los antiarrítmicos, antihistamínicos, antimicrobianos, antieméticos, neurolépticos y antidepresivos.

Dada la importancia de esta reacción adversa y con el fin de mejorar la seguridad en el paciente, decidimos hacer un estudio para conocer la prevalencia de la prescripción de fármacos con riesgo de prolongar el intervalo QT en nuestro Área de Salud (Gerencia de Atención Primaria de Zamora) e informar a los médicos responsables de los factores de riesgo asociados a la aparición de TdP. Lo presentamos en formato póster en el XIX Congreso de la SEFAP.

Fue un estudio descriptivo transversal y observacional de prevalencia que incluyó los pacientes, a los que se les dispensó, con receta del Sistema Nacional de Salud, algún fármaco con riesgo conocido (FRC) de prolongación del intervalo QT durante el mes de diciembre de 2013. Los datos fueron obtenidos del Sistema de Información de Consumo Farmacéutico Concylia.

Para identificar los medicamentos que pueden prolongar el intervalo QT, se revisó la página web del Centro de Arizona para la Educación e Investigación en Terapéutica (AzCERT)  y se seleccionaron fármacos comercializados en España. Para la búsqueda de interacciones con FRC, se revisaron las fichas técnicas y la plataforma online LEXICOMP® (Lexi-interact). Se consideró interacción farmacodinámica al tratamiento concomitante con otros fármacos con riesgo (conocido, posible o condicional) de prolongar el intervalo QT e interacción farmacocinética al tratamiento concomitante con otros fármacos inhibidores fuertes del enzima implicado en el metabolismo del FRC o con otros que disminuyen su aclaramiento renal.

Los factores considerados de riesgo que podrían potenciar la prolongación del intervalo QT y/o producir TdP, fueron los siguientes:

– Obtenidos del programa Concylia: edad ≥65 años, sexo femenino, interacciones farmacodinámicas/farmacocinéticas con el FRC, y/o dosis de citalopram o escitalopram superior a la recomendada por la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) en mayores de 65 años.

– Obtenidos de la historia clínica: problema cardiaco, insuficiencia renal, insuficiencia hepática, alteraciones electrolíticas (hipocalcemia, hipomagnesemia e hipopotasemia) e hiper/hipotiroidismo.

Desde el Servicio de Farmacia de Atención Primaria se proporcionó a cada médico, en febrero de 2014, información sobre factores que aumentan la posibilidad de aparición de síndrome de QT largo y TdP inducida por medicamentos, así como la relación de pacientes de su cupo en tratamiento con algún FRC. En esa relación se incluyeron: código de identificación de paciente (CIP), edad, sexo, FRC o con riesgo de prolongar el intervalo QT y fármacos que pueden modificar su metabolismo o eliminación renal. También se elaboraron recomendaciones para minimizar riesgos y se diseñó una encuesta con los siguientes objetivos: obtener información más completa sobre factores de riesgo en cada paciente, actitud clínica y opinión en cuanto a utilidad de la información facilitada. Por otro lado, se analizó a través del programa Concylia si en el mes de abril de 2014, se había eliminado o sustituido el FRC, en los pacientes identificados, por otro para la misma indicación pero sin riesgo proarritmico o al menos, con menos riesgo.

Con esos parámetros, identificamos 4.964 mayores de 18 años en tratamiento con al menos un FRC lo que supone el 3,2% sobre el total de usuarios mayores de 18 años, con tarjeta sanitaria del Área de Salud.

En la población estudiada se registraron 5.159 FRC. Los más frecuentemente prescritos fueron: azitromicina (27,7%), escitalopram (26,3%), citalopram (14,9%) y moxifloxacino (6,5%).

Del total de pacientes, el 39,6% estaban en tratamiento concomitante con algún fármaco que interaccionaba con el FRC: el 30,0% presentaban potenciales interacciones con otros fármacos con capacidad de prolongar el intervalo QT, el 5,3% presentaban interacciones con fármacos que inhibían el metabolismo del FRC y el 4,4% presentaban ambos tipos de interacción. No se detectaron interacciones con fármacos que inhiben la eliminación renal del FRC. Se detectaron 2.597 interacciones, lo que supone una media de 1,32 por paciente. De los 2.045 pacientes en tratamiento con citalopram o escitalopram, 200 (9,8%) superaban la dosis máxima recomendada por la AEMPS en mayores de 65 años.

La información sobre pacientes en tratamiento con FRC y factores que aumentan el riesgo de síndrome QT largo se comunicó al total de médicos de Atención Primaria del Área (213), de los cuales, 54 (25,4%) devolvieron la encuesta cumplimentada. El 96,3% consideró útil haber recibido información y recomendaciones sobre los pacientes de su cupo; el 40,7% reconoció no valorar los posibles factores de riesgo antes de la prescripción; y el 96,3% consideró de utilidad recibir información sobre otros riesgos asociados al uso de los medicamentos en sus pacientes. El análisis realizado en el mes de abril, reveló que a 2.720 (54,8%) pacientes se les había retirado los FRC. En 220 de ellos, se sustituyó por otro con la misma indicación, pero sin riesgo o con menor riesgo de prolongar el intervalo QT. Los grupos farmacológicos de los FRC retirados con mayor frecuencia o sustituidos fueron: antibióticos (60,8%), antidepresivos (22,8%), antiarrítmicos (5,6%), antieméticos (5,5%) y neurolépticos (5,0%).

Como conclusión, la prevalencia detectada en el Área de Salud, en la prescripción de fármacos que prolongan el intervalo QT, es relevante teniendo en cuenta que los pacientes tenían además otros factores de riesgo. El farmacéutico de Atención Primaria, a través de la identificación de pacientes, sus factores de riesgo y su posterior comunicación a los médicos responsables, lleva a cabo una actividad de formación que permite un seguimiento más estrecho de este tipo de prescripciones, mejorando la calidad de la atención y seguridad en el paciente.

Entrada elaborada por María Jesús Hernández-Arroyo y Alfonso Díaz-Madero

Estrategia con hipolipemiantes, ¿cómo lo podemos hacer esta vez?

Sin duda, la eterna pregunta de directores de salud, gerentes, directores de unidades de gestión clínica y como no, de muchos farmacéuticos de atención primaria, es cómo hacer que una intervención que persigue disminuir la variabilidad de la práctica clínica sea lo más fructífera posible.

flechas variablesCon esta idea que ronda continuamente nuestras cabezas llegamos a la conclusión de que existían dos premisas clave a la hora de intentar gestionar un cambio en la práctica clínica:

  • Los profesionales han de verlo muy claro, es decir, que la intervención que fuésemos a llevar a cabo no debía generar dudas o al menos las mínimas posibles.
  • Actuar sobre los responsables últimos del cambio, por tanto, que la intervención tendría que dirigirse a las personas que fuesen las principales responsables del manejo de la situación y que la toma de decisiones estuviese mínimamente perturbada por otras personas que no fuesen, en este caso, el médico de familia.

Con estas dos premisas y tras el análisis de nuestros datos de consumo, se nos ocurrió abordar la utilización de estatinas en prevención primaria en pacientes con muy bajo riesgo cardiovascular. Este trabajo fue presentado en el XIX congreso de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (SEFAP).

¿Qué hicimos?

Cinco partes: Elaboración de argumentos, creación herramienta informática, emisión de listados, revisión protocolizada y asesoramiento individual.

Lo primero fue organizar un equipo de profesionales sanitarios constituido por farmacéuticos de atención primaria, médicos de familia e informáticos. Los profesionales sanitarios fuimos determinando qué personas en prevención primaria de una enfermedad cardiovascular se benefician más de un tratamiento con hipolipemiantes, concretamente con una estatina. Según innumerables recomendaciones serían aquellos pacientes con riesgo cardiovascular elevado. Para justificar este mensaje, se elaboró una sesión clínica de una hora y media de duración.

Tras la elaboración de la parte formativa se desarrolló una herramienta informática disponible en la historia de salud de los pacientes, que ayudaba al facultativo a la toma de decisiones con respecto a la instauración del tratamiento hipolipemiante en un paciente concreto.

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En un tercer paso, el servicio de farmacia de atención primaria identificó, en la base de datos de recetas facturadas, a todos los pacientes de cada cupo médico que tuviesen las siguientes características: menores de 60 años, sin antidiabéticos, ni antiagregantes plaquetarios, ni anticoagulantes y que fuesen consumidores de una estatina. Con este criterio, estábamos ofreciéndoles a los médicos los pacientes de su cupo que consumían estatinas y que, de entrada, podrían ser de bajo riesgo cardiovascular y no necesitarla.

En cuanto a la protocolización de la revisión, consistía en realizar cuatro pasos:

  1. Calcular el RCV. La nueva herramienta les iba a ayudar notablemente.
  2. Comprobar si era necesaria la estatina y en caso afirmativo si se podía bajar la dosis.
  3. Indicar qué objetivo se estaban marcando en ese paciente concreto.
  4. Indicar qué tiempo se estaban marcando para conseguir ese objetivo.

Por último, un farmacéutico mostró el funcionamiento de la herramienta informática a cada médico con tres pacientes reales de su cupo.

Toda la intervención para realizar la revisión basada en formación, utilización de herramienta informática, revisión de los listados y asesoramiento farmacéutico, estaba acotada con un tiempo de duración de dos meses.

Nuestra intervención la realizamos en el área de Gestión Sanitaria Norte de Cádiz sobre los 243 médicos de atención primaria. Para conocer los resultados, comparamos los datos entre marzo de 2013 y abril de 2014. En cada uno de estos dos meses se identificaron a 22.748 y 13.409 pacientes, respectivamente, reducción del 41% de pacientes en tratamiento con estatinas.

En cuanto a la tasa de consumo total de estatinas, mientras que Andalucía crecía, nosotros la reducíamos medida como Nº DDD por mil tarjetas ajustadas (TAFE) y día.

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Nuestra percepción es que esta estrategia, centrada en una intervención con gran evidencia, de manejo prioritario por el médico de familia, en un equipo multidisciplinar, con apoyo informático y acotada en el tiempo, nos está proporcionando nuestros mejores resultados. Y esto no nos ha ocurrido sólo en el mundo de los hipolipemiantes, ya que a nivel de los inhibidores de la bomba de protones nos ha sucedido lo mismo aplicando la misma metodología de intervención. Pero como decía Michael Ende en su libro “La historia interminable”, “esa es otra historia y tendrá que ser contada en otra ocasión”.

Entrada elaborada por Jesús F Sierra-Sánchez y José Luis Castro Campos*

* En el desarrollo de esta estrategia y sus resultados ha sido fundamental la participación de todos los FAP del AGS Norte de Cádiz: Antonio García Bonilla, Maria Dolores Pérez Pacheco, Macarena Flores Dorado, Olga Rojas Corrales, Juan Carlos Morales de la Serna y Soledad López Rubio.

Los recursos indispensables en información de medicamentos en un clic. Uso de Symbaloo como marcador social

Mientras preparaba el material para un curso de gestión del conocimiento farmacoterapéutico para profesionales de atención primaria descubrí lo que es un entorno personalizado de trabajo (PLE, de sus siglas en inglés). Quizás la definición más clara de PLE es la que proponen Castañeda y Adell (2010), que lo definen como el conjunto de herramientas, fuentes de información, conexiones y actividades que cada persona utiliza habitualmente para aprender y ampliar conocimientos. Si me paro un momento a pensar cómo es mi entorno de aprendizaje, podría decir, de forma simplificada, que aparte de los cursos y sesiones presenciales a los que asisto, se basa en la utilización de Twitter y un lector RSS que me permite estar al día de los nuevos contenidos que se publican en webs, revistas científicas y blogs relevantes para mí. En realidad, tener un PLE no es más que ser conscientes y poner un nombre a lo que cada uno hacemos para aprender y mantenernos al día. Cada PLE es, por tanto, personal y está adaptado a las necesidades, intereses y recursos de cada uno de nosotros.

A comienzos de este año, WIKISANIDAD  puso en marcha la iniciativa “Carnaval de la Salud 2015. Gestión del conocimiento: ¿Cómo te lo montas?” con el objetivo de dar a conocer los diferentes entornos de aprendizaje de algunos profesionales de referencia y cómo estos acceden, gestionan e intercambian información. Vale la pena destinar unos minutos y navegar a través de los diferentes enlaces que seguro os llevarán a descubrir ideas y recursos que podréis adaptar a vuestro PLE.

Esta iniciativa me permitió conocer Symbaloo, una herramienta gratuita que permite guardar y ordenar páginas web, clasificarlas con etiquetas para facilitar su localización y compartirlas con otros usuarios. Hasta la fecha yo utilizaba Delicious, aplicación a la que había traspasado hace algún tiempo todos los recursos relacionados con información de medicamentos que almacenaba anteriormente en el “favoritos” de mi navegador. Sin embargo, Symbaloo ofrece un entorno más visual e intuitivo  y la opción de ponerlo como pantalla de inicio del navegador. Ambas aplicaciones se consideran herramientas para la “curación de contenidos” (posiblemente una mala traducción de Content Curation), que viene a ser un sistema o metodología de trabajo que tiene como objetivo localizar, filtrar, modificar y distribuir de forma segmentada información sobre un tema en concreto que se genera en internet. Se considera que comprende cuatro pasos básicos, conocidos como las 4S: search, select, sense making y share.

Desde el Centre d’Informació de Medicaments de Catalunya (CedimCat) hemos dedicado un cierto tiempo al “search, select and sense making” de recursos de información farmacoterapéutica y ahora sólo nos faltaba el “share”. Por este motivo, he querido compartir mi Symbaloo, una relación de recursos farmacoterapéuticos que puede ser una herramienta de utilidad para el farmacéutico de atención primaria y otros profesionales sanitarios.

  1. Información general de Medicamentos.
  2. Uso de medicamentos en situaciones especiales: embarazo, lactancia, pediatría, IR, IH.
  3. Seguridad e interacciones farmacológicas.
  4. Vacunas y plantas medicinales.
  5. Información a pacientes.
  6. Buscadores y bancos de preguntas clínicas.
  7. Blogs.

symbalooSe trata tan sólo de una primera selección de enlaces que tiene la voluntad de ser un instrumento dinámico que se vaya nutriendo periódicamente de nuevos recursos de utilidad. No están todos, por tanto, si echáis de menos algún recurso o fuente de información, no dudéis en comentárnoslo, ya que esta es sin duda la mejor manera de mantenerlo al día y actualizarlo. ¿Nos ayudas?

Entrada elaborada por Laia Robert i Sabaté

Experiencia compartida (segunda parte): una residente de Farmacia Hospitalaria en la “jungla” de Atención Primaria

jungleLa idea de rotar un día en una consulta médica de atención primaria nos entusiasmó desde el principio. Hacía unas semanas que habíamos empezado nuestra rotación con las farmacéuticas de atención primaria de Bilbao y Ezkerraldea-Enkarterri y pensábamos que conocer el día a día de un centro de salud (y, más concretamente, el de una consulta médica) nos aportaría otro punto de vista diferente, que ayudaría a completar la idea que teníamos de la atención primaria. Lo que no imaginábamos -desde la humildad de quien está aprendiendo-, es que aquella experiencia “salvaje” acabaría siendo, más bien, un intercambio de perspectivas, con un resultado final enriquecedor para ambas partes, incluido el paciente.

Nos presentamos a primera hora en el centro de salud, entrando al compás de los pacientes que acudían en ayunas a que les hiciesen una extracción de sangre. Tras las correspondientes presentaciones, nos pusimos “manos a la obra”: revisamos los tratamientos crónicos de los polimedicados citados, tratando de localizar, antes de la consulta, posibles problemas sobre los que intervenir. El resto de pacientes fueron pasando por la consulta a lo largo de la mañana, dejando todos una pequeña huella; un poso de aprendizaje o reflexión.

Basándonos en lo vivido aquel día en la consulta médica, destacaríamos la prescripción excesiva e inadecuada de benzodiacepinas e hipnóticos. En el caso de los ancianos, el tratamiento prolongado con este tipo de medicamentos puede desencadenar reacciones adversas tales como caídas, desorientación, etc. Por ello, en varios casos realizamos una pauta descendente para la interrupción de estos fármacos, con el fin de evitar síndromes de retirada en los pacientes en tratamiento prolongado. Vimos que en la vida real las cosas no se pintan tan fácil, y así comprobamos cómo, tras intercambiar impresiones durante un buen rato con una paciente, no alcanzamos el objetivo propuesto de ir retirando “la pastilla para dormir”.

También observamos la prescripción excesiva de fármacos IBP sin indicación, el consumo prolongado de fármacos AINE, la prescripción de ARA-II muy superior a la de los IECA, el uso innecesario de bisfosfonatos y demás fármacos indicados en osteoporosis para la prevención de fracturas (en varios casos sin tratamiento coadyuvante de calcio y vitamina D), etc.

Además del paciente anciano con múltiples problemas de salud, en la consulta de atención primaria también hay pacientes jóvenes que acuden solicitando antibióticos para una gripe, pacientes con diagnóstico de asma leve a los que no se les ha educado en el uso del inhalador de rescate (ni cómo ni cuándo usarlo), pacientes que preguntan por medicamentos de los que han oído hablar a un familiar o a un vecino… Y descubres entonces la gran tarea educativa que debe hacerse en torno a la medicación: no existe un fármaco para cada síntoma; si voy al médico y no me receta nada es porque no lo necesito; controlar los síntomas del asma con un inhalador de rescate no es abusar del medicamento, sino automedicarse de una forma responsable… Creo que esta fue una de las enseñanzas recibidas en aquella consulta, la educación en cuanto al uso y la cultura del medicamento es un área de trabajo bonita y en la que podemos aportar mucho como farmacéuticos. La atención primaria es accesibilidad y proporciona longitudinalidad, y es en ese ámbito donde conversar con el paciente. Contribuyendo en la educación sanitaria en el buen uso de los medicamentos por parte de la población, se evitará un uso inadecuado de los mismos.

Con todo ello, creemos que los farmacéuticos de atención primaria tienen un papel relevante para la ayuda a la toma de decisiones en diversos aspectos como: la conciliación de la medicación tras un alta hospitalaria, la valoración de la adecuación de la medicación (indicaciones y eficacia de los medicamentos, duplicidades, infra- o sobredosificaciones, pauta de administración, duración del tratamiento, efectos adversos…), y el apoyo a la hora de proporcionar información  al paciente sobre diferentes aspectos  de su tratamiento.

Como residentes de Farmacia Hospitalaria, la experiencia nos ha resultado muy enriquecedora y la recomendaríamos porque permite conocer el día a día de una consulta médica de atención primaria, tan diferente de las consultas hospitalarias. El enfoque en atención primaria debe contemplar también al ámbito comunitario. En atención primaria se trabajan otros aspectos además de la propia gestión de la enfermedad, como son la prevención y la promoción de la salud y de hábitos saludables. En el tema concreto de los medicamentos, el equipo de atención primaria, en el cual participa el farmacéutico de atención primaria, es el gestor principal de toda la medicación que está tomando el paciente, con todo lo que ello implica, en estos tiempos de aumento exponencial de pacientes ancianos polimedicados.

Entrada elaborada por Amaya de Basagoiti Gorordo, Amaia Llona Armada, Idoia Bilbao Meseguer, Elena Ruiz de Velasco Artaza, Rita Sainz de Rozas Aparicio, Mónica García Asensio, Patricia Zaballa Erice, Mikel Baza Bueno.