Experiencia compartida (primera parte): una residente de Farmacia Hospitalaria en la consulta del médico de Atención Primaria

En el País Vasco, las y los residentes de Farmacia hospitalaria suelen dedicar poco tiempo a la rotación de Farmacia de atención primaria y, normalmente, lo hacen el mes más corto del año. Les da justo para enterarse un poco de qué va el trabajo del farmacéutico de atención primaria. Eso sí, desde que comenzaron a rotar con nosotras, tanto en Bilbao como en la margen izquierda, siempre hemos considerado fundamental que pasen al menos un día en la consulta de un médico de familia y vean, por un lado, cómo se organiza un centro de salud desde dentro y, por otro, cómo la consulta de atención primaria no tiene nada que ver con pasar planta en un hospital, actividad que realizan en el cuarto año de residencia.

Este año no ha sido una excepción y nuestras cuatro residentes han estado un día completo en la consulta de un médico de atención primaria. Hemos aprovechado para que tanto ellas, como los médicos con los que han compartido día, escriban y cuenten su experiencia.

De cómo se sintió el médico teniendo en la consulta a una farmacéutica de escudera

primary careReconozco que la idea de compartir la consulta con Amaia, una residente de Farmacia Hospitalaria, me parecía muy interesante, a pesar de que mi experiencia en docencia para otras especialidades sanitarias fuera nula. Aun así, estaba convencida de que todos aprenderíamos y nos beneficiaríamos de la experiencia. Pero, ¿cuáles eran los objetivos?, ¿en qué tendríamos que fijar la atención?,  ¿sobre qué realizar un trabajo previo?

Empezamos la mañana revisando los tratamientos de los pacientes citados para ese día, prestando especial atención a los polimedicados, la medicación inadecuada, interacciones, valorando posibles deprescripciones… de forma que cuando el o la paciente entrase en la consulta estuviéramos preparados para “actuar”. A lo largo de la mañana teníamos citadas (a propósito de la presencia de Amaia) a dos pacientes ancianas polimedicadas para la revisión de su medicación. Pero con los índices tan altos de pluripolimegamedicación que nos rodean, no es sorprendente que muchos de los pacientes que acuden por cualquier motivo de consulta también puedan (y deban) ser sujetos de revisión de sus medicaciones. Descubrí que, a pesar de ser un tema en el que estoy muy implicada y de la reciente revisión por la R2 de Familia de los polimedicados del cupo con los criterios STOPP/START, aún quedaban tratamientos por deprescribir (cosa que probablemente hubiera pasado por alto esa mañana si no llego a estar con Amaia, ya que la paciente venía por “otro” motivo).

Una vez más sentí cómo gran parte del encuentro clínico gira en torno a la medicación (mucho más de lo que desearía). Bien por la demanda explícita del paciente que quiere un fármaco porque si no “el catarro no se le cura”, o bien por la prescripción inducida, recetas de medicina privada, etc. Volví a experimentar, como ya lo había hecho previamente, que es tal la magnitud del “farmacocentrismo” en la consultas, que a veces parece que todo gira alrededor de las pastillas, como si fuesen el eje de la salud… ¡Cuanto tiempo y energías dedicamos a “lidiar” con los fármacos, dejando poco o nada para el resto! Una realidad cotidiana a la que una se acostumbra y que en aquel momento reviví con mayor intensidad (y también cierto lamento).

Quedaron patentes las dificultades que tenemos para retirar cualquier fármaco, en contraste con lo fácil que es prescribir. Fuimos testigos de la “pelea” que hay que librar para deprescribir una benzodiacepina (en una mujer octogenaria que lleva una década tomando el tratamiento, y ahora llegas tú y le dices que no, que esa medicación es mejor no tomarla de forma continuada, que los riesgos… “pero si Don Fernando me la puso para TODA LA VIDA!”, vamos, muy complicado). Para darle más emoción todavía, durante gran parte de la mañana el programa de prescripción electrónica permaneció “colgado”, o sea un poquito más difícil todavía… (es lo que tiene el directo).

El hecho de acercarse al escenario, e incluso subirse a él para contemplar (y ser parte de) la escena clínica, tal y como ocurre en las consultas médicas y de enfermería de atención primaria, puede ser útil para entender la realidad del médico de atención primaria (sus conocimientos y deficiencias, las presiones externas, sus habilidades en comunicación y negociación, su conocimiento del paciente y su entorno, la presión del tiempo…..), la del paciente (con su situación socioeconómica, sus creencias, sus miedos, sus demandas, sus vivencias…) y la naturaleza de la relación médico-paciente (¡fundamental!).

Pienso que esta experiencia puede ser un paso para que los médicos y los farmacéuticos de atención primaria colaboremos y nos coordinemos mejor. Por ello, creo que se trata de una iniciativa interesante y que se podría extender a otros farmacéuticos de atención primaria. Compartir la consulta en algún momento puede aproximarnos y ayudarnos a estrechar lazos. Del mismo modo, creo que podría ser interesante para un médico de familia ver como trabajan de cerca los farmacéuticos de atención primaria, más allá de las reuniones periódicas de la comisión de farmacia.  El hecho de conocer mejor el ámbito de actuación y la realidad del otro, nos ayudará a entendernos y a colaborar de un modo más eficiente, haciendo más fácil recorrer juntos el difícil y largo camino para intentar resolver el grave problema de la polimedicación.

Después de una intensa mañana (con un fugaz café) le pedí a mi compañera de fatigas que recogiese sus impresiones y que valorase el “experimento”. Que su comentario fuera “se me ha pasado la mañana volando” me hizo sonreír.

Entrada elaborada por Amaya de Basagoiti Gorordo, Amaia Llona Armada, Idoia Bilbao Meseguer, Ainhoa Belaustegui, Elena Ruiz de Velasco Artaza, Rita Sainz de Rozas Aparicio, Mónica García Asensio, Patricia Zaballa Erice, Mikel Baza Bueno.

Gestión de las notas de seguridad de medicamentos, más allá de la notificación al médico

La seguridad en el uso de los medicamentos es un aspecto fundamental de la asistencia sanitaria, y más aún, si tenemos en cuenta que la prescripción de un medicamento es la estrategia terapéutica más utilizada actualmente por los servicios sanitarios.

CheckEl uso de un medicamento no está exento de riesgos, algunos de los cuales pueden pasar desapercibidos en los ensayos clínicos por diferentes razones, como el reducido número de pacientes que toman parte en ellos, la baja incidencia de algunas reacciones adversas a medicamentos (RAM) o el hecho, de que muchas poblaciones como los ancianos, niños, etc, son excluidas de los ensayos clínicos. Todos estos factores pueden hacer que el conocimiento del perfil de seguridad de un fármaco sea bastante limitado en el momento de su comercialización y requiera una actualización continua. Por este motivo, es fundamental la existencia de sistemas de farmacovigilancia eficaces, que monitoricen e identifiquen de forma precoz los efectos adversos producidos por los medicamentos.

La Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios es en nuestro país la autoridad competente para la emisión de notas informativas sobre la seguridad de los medicamentos. La difusión de esta información es una de las funciones esenciales del farmacéutico de atención primaria, especialmente la que afecta o es relevante para los profesionales que trabajan en el ámbito de atención primaria.

Por este motivo, cuando en el año 2013 los Servicios de Farmacia del Hospital Universitario Son Espases (Sector Sanitario de Ponent) y del Hospital Comarcal de Inca (Sector Sanitario Tramuntana), en Mallorca, en los cuales nos encontramos integrados los farmacéuticos de atención primaria, decidieron implantar el Sistema de Gestión de la Calidad según la Normas ISO 9001, la gestión y difusión de las notas de seguridad de los medicamentos fue uno de los primeros procesos a acreditar.

En el procedimiento para la acreditación se proponía que toda alerta de seguridad debía ser comunicada al equipo médico a través de un correo electrónico, en el que se incluyera un breve resumen con los aspectos más relevantes de la alerta y el enlace a la nota de la página web de la AEMPS.

En el caso de que las recomendaciones de la alerta requirieran una intervención médica, tanto para la valoración clínica o de los antecedentes del paciente, como para la modificación o suspensión del tratamiento, se enviaría posteriormente un segundo correo electrónico a cada médico de atención primaria con los CIP de los pacientes en tratamiento de su cupo.

Este protocolo de calidad también planteaba la revisión posterior del farmacéutico, encaminada a incrementar la seguridad en el uso de medicamentos. Esta revisión  abarcaría a todos los pacientes cuando el número de afectados por la nota de seguridad fuera inferior a 100 pacientes y a una muestra aleatorizada cuando fuera un número mayor.

Esta revisión posterior por parte del farmacéutico de atención primaria debía iniciarse a los 30 días del envío de la alerta y los CIP al médico, y el periodo de tiempo máximo fijado para llevarla a cabo era de otros 30 días. Si durante la revisión, el farmacéutico detectaba alguna incidencia o recomendación que era  necesario trasladar al equipo médico, esta se notificaría escribiendo una nota en la historia clínica de atención primaria y un correo electrónico al médico de família responsable del paciente,  exceptuando aquellas situaciones que se consideren lo suficientemente graves o urgentes como para comunicarlas vía telefónica al médico.

Para validar el protocolo de calidad, analizamos los resultados de nuestra intervención tomando como modelo la nota de seguridad sobre agomelatina. Estos resultados fueron presentados en el XIX Congreso Nacional de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria.

En octubre de 2013, el laboratorio titular de la autorización de comercialización de agomelatina notificó mediante una comunicación dirigida a los profesionales sanitarios, unas nuevas recomendaciones de uso de agomelatina como consecuencia de la notificación de casos adicionales de reacciones adversas hepáticas severas. Esta nota venía a completar y confirmar la información ya recogida en la nota publicada en octubre de 2012, en la que se alertaba de casos graves de toxicidad hepática.

Una vez publicada la nota de seguridad notificamos la alerta al equipo médico de atención primaria vía correo electrónico junto con los CIP de los pacientes en tratamiento siguiendo nuestro protocolo.

Para valorar el alcance de nuestro trabajo, sobre los 907 pacientes en tratamiento con agomelatina entre octubre de 2013 y enero de 2014, diseñamos un estudio que tuvo lugar entre febrero y abril de 2014. Como el número de pacientes afectados era mayor de 100, realizamos el cálculo del tamaño muestral de pacientes a revisar (con un nivel de confianza de 90% y un error de 10%). Finalmente el tamaño muestral necesario quedó fijado en 63 pacientes que fueron elegidos por muestreo aleatorio del total de pacientes en tratamiento.

A continuación, siguiendo las recomedaciones recogidas en la nota de seguridad, definimos las situaciones o criterios que consideramos como uso inapropiado de agomelatina:

  • Edad superior a 75 años.
  • Transaminasas por encima de 3 veces el límite superior de normalidad.
  • Presencia de Enfermedad Hepática
  • Ausencia de pruebas de determinación de transaminasas.

En base a estas recomendaciones establecimos 2 tipos de notas que dejaríamos registradas en la historia clínica de atención primaria del paciente en el caso de que presentaran uso inapropiado de agomelatina:

  • Realización de la determinación de las transaminasas hepáticas en caso de que el paciente no dispusiera de ellas desde el inicio del tratamiento con agomelatina.
  • Suspensión del tratamiento con agomelatina en caso de que las transaminasas estuvieran por encima de 3 veces el límite superior de normalidad, presencia de enfermedad hepática, o edad superior a 75 años.

La efectividad de nuestra intervención se midió mediante la valoración de la reducción del número de pacientes con uso inapropiado de agomelatina.

Durante la revisión se identificaron 27 pacientes (42,9%)  que incumplían alguna de las recomendaciones recogidas en la alerta. El motivo fundamental fue que los pacientes no disponían de pruebas de determinación de transaminasas, un total de 19 pacientes (70,4%) se encontraban en esta situación, 5 pacientes (18,5%) tenían más de 75 años y 3 de ellos (11%) tenían valores de transaminasas que superaban los límites recomendados. A estos pacientes se les registró una de las notas definidas anteriormente en la historia clínica y se envío una copia vía correo electrónico al médico. Los 36 pacientes restantes fueron considerados como uso apropiado de agomelatina y por tanto no se realizó intervención alguna.

Tras la intervención farmacéutica, el uso inapropiado de agomelatina se redujo en 9 pacientes, valor que resultó estadísticamente significativo (p=0,022). De esta forma, la intervención proactiva del farmacéutico mejoró la seguridad del uso de agomelatina en pacientes ambulatorios, disminuyendo su uso en situaciones no recomendadas. Aún así, consideramos que debemos desarrollar nuevas estrategias, ya que del total de pacientes identificados que incumplían alguna de las recomendaciones de la nota de seguridad, en 2/3 de ellos permanecía el uso inapropiado del fármaco después de nuestra intervención.

El uso de herramientas informáticas inteligentes, que pudieran reconocer todos los pacientes con uso inadecuado de fármacos afectados por una nota de seguridad, nos permitiría llegar al total de pacientes afectados.

Entrada elaborada por Ángel García Álvarez

Trabajando en seguridad del paciente

Errar es humano, esta frase asumida por todos y en cualquier ámbito profesional y personal, adquiere en el entorno sanitario una especial importancia. EseTo err is human_cover fue el título del documento publicado en 1999 que ha servido de referencia en la mayoría de los trabajos de seguridad del paciente. Fue elaborado por un comité que investigó la calidad del cuidado médico, a petición del gobierno estadounidense, motivado por las muertes inesperadas de pacientes ocurridas en hospitales de los Estados Unidos a mediados de la década de los noventa.

Previamente, el psicólogo James Reason, había propuesto en 1990 el modelo del queso suizo. en el que cada sistema tiene distintas barreras que separan la exposición del desenlace. Sin embargo, cada barrera tiene fallos, “agujeros” (como si fuesen lonchas de queso Emmental), cuya posición varía aleatoriamente, de modo que el accidente ocurre cuando se alinean estos agujeros.

En nuestro país, los resultados del Estudio Nacional sobre Efectos Adversos ligados a la Hospitalización (ENEAS) en el año 2005 pusieron de manifiesto que el 9,3% de los pacientes ingresados sufren un efecto adverso relacionado con la asistencia sanitaria y, según el Estudio sobre los Sucesos Adversos en Atención Primaria (APEAS) estos sucesos ocurren en el 1,8% de los pacientes atendidos. En casi la mitad (48,24%) está presente la medicación prescrita al paciente como factor contribuyente.

Muchos son los ejemplos de errores de medicación en nuestro país que en ocasiones saltan a los medios de comunicación por la gravedad que causan en el paciente, como la muerte en 2010 de una recién nacida a la que le administraron un fármaco para su madre. Pero no sólo la etapa de administración de medicamentos por profesionales sanitarios es crítica, ya que los errores pueden ocurrir en cualquier momento de la cadena terapéutica del medicamento, desde la autorización hasta la administración por el paciente, y sobre todos ellos tenemos, en muchas ocasiones, margen para intervenir.

Dado el elevado porcentaje de sucesos adversos en los que está presente la medicación, y siendo conscientes de que un gran número de ellos son evitables, en el año 2005 se implantó en la Comunidad de Madrid un sistema de notificación de errores de medicación en el ámbito extrahospitalario, mediante la creación de la Red de Farmacias Centinela de la Comunidad de Madrid (RFC), una red de vigilancia epidemiológica en las oficinas de farmacia. Posteriormente, en el año 2007, se incorporaron al Programa de Notificación de Errores de Medicación las 7 Unidades Funcionales para la Gestión de Riesgos de Medicamentos de Atención Primaria (una por cada Dirección Asistencial) y 37 Unidades Funcionales para la Gestión de Riesgos de Atención Especializada (una por cada Hospital), formando parte de todas ellas al menos un farmacéutico del Servicio de Farmacia (de Atención Primaria o de Hospital).

Portal uso seguro CMLas notificaciones de errores de medicación se realizan de forma online desde el Portal de Uso Seguro de medicamentos. Se trata de un Portal, accesible desde Internet, dedicado a la seguridad que también permite difundir información de riesgos con medicamentos y con productos sanitarios.

Desde la puesta en marcha del Programa ascienden a más de 34.600 las notificaciones procedentes tanto del ámbito hospitalario como extrahospitalario, lo que pone de manifiesto el importante esfuerzo en la formación en materia de seguridad y en la difusión de la cultura de notificar, con la filosofía de que sólo lo que se conoce puede ser mejorado. En 2011 publicamos el mapa de los errores de medicación 2008-2009.

Como consecuencia del análisis interno de las notificaciones remitidas por los profesionales, se han enviado más de 150 incidencias a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios y al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad relacionadas con diferentes aspectos de seguridad de medicamentos, argumentando entre otras cosas propuestas de cambios de cartonaje de medicamentos por similitud y posible confusión o modificaciones en los prospectos.

Como ejemplo reciente y especialmente importante ha sido la retirada del mercado en mayo del 2013 a nivel nacional de la canastilla “Tu peque” distribuida en algunos de los Centros de Salud de la Comunidad de Madrid (y del resto de España) entre las asistentes a los cursos de preparación al parto. Gracias a la participación de distintos profesionales sanitarios, fue posible detectar con rapidez la gravedad que tenía incluir en las canastillas ampollas de clorhexidina como antiséptico por su confusión con ampollas de suero fisiológico para el lavado nasal del neonato.

Además de la notificación on-line de errores de medicación, a través del portal también se pueden comunicar sospechas de reacciones adversas a medicamentos, consultar estadísticas, material docente, documentos de apoyo, noticias de interés, alertas y, en general, cualquier información de riesgos con medicamentos y con productos sanitarios. Así, desde esta plataforma han sido difundidas cerca de 500 novedades y noticias de interés.

En la actualidad, hay más de 1.900 personas inscritas al Portal, de varios países, que reciben cualquier novedad incorporada en el Portal en su correo personal. Así que invitamos a todos los que tengan interés en este tema a que entren en nuestra página y les ofrecemos la posibilidad de suscribirse para recibir por mail las novedades que vamos incluyendo en él.

Desde el Portal han sido difundidos entre otros documentos:

  • más de 70 recomendaciones concretas dirigidas a profesionales sanitarios fruto del análisis de los errores de medicación notificados, como por ejemplo, sobre oximetazolina e insulina humalog.
  • 40 boletines mensuales con resúmenes de la información más relevante (agosto 2014)
  • más de 20 boletines dirigidos a oficinas de farmacia

Puedes consultar el resto de documentos en el apartado boletines y memorias del menú del portal.

Por supuesto, ninguna de estas actuaciones hubiera sido posible sin la implicación y esfuerzo de los profesionales sanitarios de todos los ámbitos y sin el análisis individualizado de los farmacéuticos de atención primaria y especializada.

Todos coincidiremos en que los errores van a tener lugar siempre, puesto que en la asistencia sanitaria intervienen las personas que por nuestra naturaleza podemos equivocarnos, y los sistemas que, inevitablemente, en ocasiones también fallarán, pero lo importante es poder conocer dónde se producen éstos y poder intervenir para prevenir que sucedan de nuevo.

Te animamos a entrar en nuestra página y a consultar gran parte de la información de la que hemos ido hablando en este post, y si necesitas saber más sobre nuestro trabajo, aquí tienes nuestro correo para cualquier cosa en la que te podamos ayudar: proyectos.farmacia@salud.madrid.org.

“Lo peor no es cometer un error, sino tratar de justificarlo, en vez de aprovecharlo como aviso providencial de nuestra ligereza o ignorancia”

Santiago Ramón y Cajal (1853-1934)

Premio Nobel de Fisiología y Medicina, 1906

 Entrada elaborada por Belén Taravilla Cerdán

Más vale prevenir (el sobrediagnóstico) que curar (el sobretratamiento)

overdiagnosisEstamos más que acostumbrados a la celebración de congresos dedicados a la actualización de una disciplina clínica concreta, liderados y puestos en marcha por la sociedad científica correspondiente. Sin embargo, no es tan frecuente toparse con iniciativas de corte transversal, tan sugerentes y necesarias como la que hoy presentamos en esta entrada. Hablamos de Preventing Overdiagnosis, un encuentro internacional que agrupa a miembros procedentes de muy distintos ámbitos (clínica, universidad, decisores sanitarios y pacientes). Los contenidos del mismo nos han parecido de un elevado interés para los profesionales de atención primaria.

Su segunda edición, celebrada el pasado mes de septiembre, fue auspiciada por el Centro de Medicina Basada en la Evidencia de Oxford y varias instituciones colaboradoras (BMJ, The Dartmouth Institute for Health Policy and Clinical Practice, Consumer Reports y Bond University). La procedencia británica, norteamericana y australiana de sus promotores también se reflejó en el origen mayoritario de los más de 200 delegados, a los que se sumaban un buen número de representantes nórdicos. Un congreso con un coste de inscripción comparable a los tradicionales, sin aromas promocionales ni recepción de autoridades, algo justo de espacio y amigo de comidas funcionales en las antípodas del estilo mediterráneo, pero también con ese toque “british” que suele aportar puntualidad, buena oratoria, alto nivel de participación y, de cuando en cuando, fino humor acerca de temas actuales como el ‘caso estatinas’ (o el referéndum escocés).

Aunque es posible que el cribado del cáncer de mama y el de próstata hayan sido los iconos tradicionalmente más visibles del sobrediagnóstico, la oferta del encuentro era llamativa por lo variada, tanto de los distintos enfoques abordados como de la propia trayectoria profesional de los ponentes. Se trataba no sólo de identificar los ejemplos concretos de decisiones clínicas complejas, sino de reflexionar en profundidad acerca del propio concepto de sobrediagnóstico, sus consecuencias y las mejores estrategias para evitarlo en un entorno como el nuestro, occidental y presuntamente desarrollado. La medicina, jugando sin duda un papel necesario de cara al bienestar de la sociedad, puede al mismo tiempo hipertrofiarse, entrañando un peligro real: desbocarse como un nuevo Frankenstein, en palabras de Louisa Polak, y permitir que el reino de los enfermos colonice al de los sanos, de acuerdo a la recreación que hacía Iona Heath de la metáfora creada por Susan Sontag. Y, por si fuera poco, en un escenario de recursos menguantes, el “exceso de medicina” en unos puede fácilmente aparejar la carencia de tratamientos necesarios para otros con patologías bien establecidas. Así mismo, se debatió con intensidad la reciente campaña del NHS británico, que fomenta los chequeos médicos gratuitos en la población adulta, y se llegaron a establecer paralelismos entre la repercusión del sobrediagnóstico y la del denominado crecimiento anti-económico (Martin Hensher), donde el impacto de incrementar la producción de un supuesto bien no termina de arrojar un saldo positivo.

Entre las intervenciones que abordaron el problema que nos ocupa, analizando su influencia en un determinado contexto clínico, abundaron las referidas a la salud mental, la prevención cardiovascular y, por encima de todo, el cribado del cáncer. A continuación tres ejemplos y un corolario.

  • John Yudkin (University College London, UK), se mostraba muy crítico con la reducción del umbral de pre-diabetes establecido recientemente por la American Diabetes Association, resaltando que no existen pruebas de beneficio en morbi-mortalidad para el tratamiento de esta población. ¿Hasta qué punto es ético iniciar terapias farmacológicas en estas condiciones? Dicha controversia también afecta a la hipertensión leve en pacientes con bajo riesgo cardiovascular, tal y como subrayó Stephen Martin haciéndose eco del artículo publicado hace escasas fechas en el BMJ.
  • Bernard Junod (médico investigador en salud pública y miembro de Formindep, Francia), aportó datos acerca del impacto del cribado de cáncer de mama en Francia, que evidencian un importante incremento de la incidencia de estos tumores en los últimos 30 años sin correlación con un significativo descenso en la mortalidad. Partiendo de esta realidad, cobra especial importancia el exceso de eventos cardiovasculares y nuevas neoplasias derivado del tratamiento radioterápico en mujeres sobrediagnosticadas.
  • Melissa Raven (investigadora del Primary Health Care Research and Information Service, Australia), describió en detalle el proceso por el cual la depresión fue promocionada en Australia como un serio y amplio problema de salud pública a través de una campaña de concienciación financiada por compañías farmacéuticas que comercializaban antidepresivos.
  • Por último, John Wennberg (University of Dartmouth, EEUU) explicó cómo, en Estados Unidos, aquellas regiones con mayor número de médicos y camas hospitalarias generaban un mayor número de consultas y hospitalizaciones, mayor gasto y mayor número de diagnósticos por persona. Sin embargo, esta mayor intensidad en el cuidado no se asoció a un descenso paralelo en las tasas de mortalidad.

El congreso se ocupó de otros muchos aspectos destacables: desde la endeble evidencia de la utilidad de sofisticados apósitos en la cura de úlceras, pasando por la progresiva adopción de estrategias propias de la industria farmacéutica por parte de las empresas de productos diagnósticos, hasta la detección de incidentalomas cerebrales mediante imágenes de resonancia magnética (1 de cada 37 adultos asintomáticos estudiados) que plantean serios interrogantes sobre su manejo.

Como no podía ser de otro modo, hubo un taller sobre polimedicación (Dangerous Caring), con la participación de nuestra vieja conocida Johanna Trimble. Lúcidamente, señaló que el exceso de tratamiento es un resultado de la fragmentación de la ciencia y de la distorsión de medicina basada en la evidencia. Para combatirlo, nuestras consabidas estrategias: prescripción prudente y deprescripción. Y ahora nos toca transmitir esta filosofía, asunto que se abordó en un taller (Teaching It). En él se puso de manifiesto que la formación debe hacerse desde el punto de vista del clínico, imbricándola en su trabajo diario.

Es preciso destacar que también en España se va abriendo paso la conciencia de permanecer alerta ante una desmesurada inflación de diagnósticos y tratamientos con consecuencias indeseadas. Esta dinámica toma cuerpo a partir de múltiples iniciativas. En ‘Preventing Overdiagnosis’ se presentó el Proyecto Essencial, puesto en marcha en Cataluña el año pasado, que trata de identificar y desincentivar prácticas de escaso valor en el sistema sanitario para luego tratar de medir los resultados. También tuvo su hueco un trabajo realizado en el País Vasco, encontrándose que un cribado más intenso de PSA conlleva una mayor tasa de prostatectomía, con significativos eventos adversos, sin que se perciba un impacto considerable en la mortalidad. Y por último, desde Navarra se destacó la importante tendencia al alza del diagnóstico de TDAH en España, teniendo la oportunidad de contrastar esta realidad con la de otros países.

Para finalizar, quizá lo más conveniente sea volver a escuchar la sugerente reflexión de Susan Sontag: “La enfermedad es la cara nocturna de la vida, una ciudadanía más pesada. A todos, al nacer, nos otorgan una doble ciudadanía, la del reino de los sanos y la del reino de los enfermos. Y aunque preferimos usar el pasaporte bueno, tarde o temprano cada uno de nosotros se ve obligado a identificarse, al menos por un tiempo, como ciudadano de aquel otro lugar”. Pues eso, todo a su tiempo, que no antes.

Entrada elaborada por Luis Carlos Saiz Fernández, Laura Diego del Río y Javier Garjón Parra

FAP en Finlandia

Es difícil describir la experiencia de intercambio Hope en unas pocas líneas, así que mi intención será dejar algunas pinceladas y ponerme a disposición de los lectores para ampliar información a través de este blog o en el Servicio de Farmacia de Atención Primaria donde trabajo (Dirección Asistencial Noroeste de Madrid).

ApteekkiEl programa consiste en un intercambio profesional entre sanitarios europeos organizado por la Federación de Hospitales y Servicios de Salud europeos  y  en nuestro caso muy bien coordinado desde el Ministerio por Asunción Ruiz de la Sierra, con el objetivo de aprender la gestión de los sistemas sanitarios de nuestro continente, dentro de una línea temática que en el año 2013 consistió en la Seguridad del Paciente.

Mi rotación se inició en Helsinki, capital del país anfitrión, que como sus vecinos nórdicos disponen de un sólido sistema sanitario en el que destacan  además de la universalidad y la equidad, potentes estructuras públicas  y una buena red de Atención Primaria. Tras una jornada de orientación donde se constituyó el grupo de trabajo formado por 14 diferentes profesionales europeos del ámbito de la salud,  me aguardaban mis hasta entonces desconocidas ciudades anfitrionas: Kuopio y  Joensuu, localidades entre lagos que me inundaron de amabilidad, atención, formación, conocimiento y naturaleza.

Por centrar un poco el tema en la farmacia, comentar que como en la mayoría de los países no existe la figura de un FAP como tal, aunque sí hay farmacéuticos integrados en los Servicios de los Hospitales que se encargan exclusivamente de la gestión de los medicamentos de los botiquines de los centros de salud. Sin embargo, nuestro trabajo despertó gran interés entre los finlandeses  o así lo percibí en las presentaciones que desarrollé tanto en el Hospital de Kuopio, como en la Facultad de Farmacia de la Universidad del Norte de Carelia que nos consideraban sin dudar,  farmacéuticos clínicos especializados en el paciente crónico.

En este sistema, muy avanzado en muchas líneas sanitarias, llama la atención lo desdibujado que  se presentan los programas de uso racional y seguro de medicamentos en ambos niveles asistenciales, a pesar de que las farmacias de los hospitales se levantan alrededor de descomunales instalaciones futuristas. Aunque  cuentan como en los países anglosajones con farmacéuticos integrados en las plantas  son,  desde mi punto de vista,  poco resolutivos. Tal vez se pueda a achacar a que su tarea  está más enfocada a la dispensación  o quizá porque estos Ward Pharmacist finlandeses son graduados en farmacia, cuya formación corresponde a tres años de estudios universitarios,  mientras que sus homólogos dedicados a otras funciones y ubicados en la farmacia del hospital han completado al menos una licenciatura de 5 años.

Las conclusiones de la rotación se plasman en un trabajo realizado por los equipos constituidos en cada país anfitrión y se presenta en un congreso  que en el 2013 transcurrió en La Haya  bajo el lema “Seguridad de pacientes en la práctica. Como gestionar los riesgos para la seguridad del paciente y la calidad en la  atención sanitaria en Europa” cuya información, principalmente sobre estrategias de seguridad del paciente, se pueden consultar en este enlace.

En definitiva una oportunidad única de aprendizaje y una forma de abrir la mente y crear tanto redes profesionales como personales.

Entrada elaborada por Carlos Barreda