Tratamiento de la hiperuricemia: cuándo y con qué

La hiperuricemia es el principal factor de riesgo de gota, aunque la mayoría de los pacientes que la presentan están asintomáticos y no la desarrollan. Se habla de hiperuricemia crónica cuando se alcanzan niveles mantenidos de urato >6,8 mg/dl, nivel fisiológico de saturación del urato monosódico.

gotaLa gota es una enfermedad reumática que se caracteriza por el acúmulo de depósitos de cristales de urato monosódico en las articulaciones y otros tejidos periarticulares tras una hiperuricemia crónica. La gota aguda no tratada o tratada inadecuadamente puede evolucionar a gota crónica, que se caracteriza por inflamación y destrucción articular, dolor persistente y formación de tofos, así como la aparición de litiasis úrica y nefropatía crónica.

La incidencia y la prevalencia de la gota han aumentado en las últimas décadas, probablemente debido a los cambios del estilo de vida y al envejecimiento de la población. Afecta a alrededor del 1-2 % de la población adulta en países desarrollados, siendo la forma más común de artritis inflamatoria en hombres mayores de 40 años.

El tratamiento de la gota incluye el tratamiento de las crisis gotosas, de la hiperuricemia y el manejo de las comorbilidades.

Tratamiento de la crisis gotosa

La crisis de gota es una artritis inflamatoria muy dolorosa, que generalmente afecta a una articulación (con frecuencia, la clásica podagra). Se caracteriza por dolor intenso, inflamación e intensa sensibilización con eritema, que alcanza el máximo a las 6-12 horas del inicio de los síntomas.

El objetivo del tratamiento es aliviar rápidamente el dolor y la discapacidad. La resolución de los síntomas es más rápida y completa cuanto antes se empiece el tratamiento.

Los AINE a dosis plenas, son el tratamiento de primera línea en la mayoría de los pacientes, tan pronto como aparezcan los síntomas, ya que debido a su toxicidad gastrointestinal el tratamiento con colchicina (tratamiento clásico de eficacia probada) está en desuso. Cuando los AINE y la colchicina estén contraindicados, los corticoides orales son una opción apropiada. Si hay tratamiento hipouricemiante de base, éste no se debe alterar durante la crisis de gota.

Tratamiento de la hiperuricemia

La mayoría de los pacientes que, a pesar de haber sufrido una crisis de gota, no han iniciado un tratamiento hipouricemiante, experimentarán una segunda crisis gotosa en los dos años siguientes.

El tratamiento de las comorbilidades y de los factores de riesgo puede afectar al control de la hiperuricemia. Destacar medidas no farmacológicas tales como pérdida de peso en caso de obesidad, dieta pobre en purinas y reducción de consumo de alcohol. Se debe tener en cuenta también el efecto en la uricemia de otros fármacos, entre los que destacan los diuréticos (sobre todo las tiazidas y los diuréticos de asa) y los salicilatos a dosis bajas.

En lo que respecta al tratamiento farmacológico hipouricemiante, deben seguirse las siguientes recomendaciones:

  • No hay evidencia que avale el tratamiento de la hiperuricemia asintomática con fármacos.
  • Se debe indicar tratamiento hipouricemiante con fármacos en pacientes con gota grave.
  • En los casos más leves o después de la primera crisis no hay uniformidad de opinión, por lo que la decisión debe ser individualizada.
  • Una vez iniciado el tratamiento hipouricemiante la duración del mismo será indefinida.

El objetivo es conseguir que los niveles de urato en plasma estén por debajo de 6 mg/dl, para que se disuelvan los cristales y no se depositen nuevos cristales en las articulaciones. Se recomienda esperar dos semanas tras una crisis gotosa antes de iniciar el tratamiento hipouricemiante.

Durante los 6 primeros meses de tratamiento hipouricemiante, y para evitar crisis gotosas, se recomienda realizar profilaxis de gota con colchicina o AINE.

¿Con qué tratar la hiperuricemia?

Los medicamentos que se emplean en el tratamiento de la gota pertenecen a dos grupos terapéuticos: los inhibidores de la xantina oxidasa, que inhiben la producción de ácido úrico (alopurinol y febuxostat) y los uricosúricos, que aumentan la eliminación renal del ácido úrico (probenecid y benzbromarona). El uso de este segundo grupo de medicamentos es poco habitual en nuestro medio.

El alopurinol es el tratamiento de elección. La dosis autorizada es de hasta 900 mg al día repartidos en varias tomas, aunque en la práctica habitual con frecuencia se infradosifica, quizá por miedo a las reacciones de hipersensibilidad, infrecuentes pero potencialmente graves. Se recomienda comenzar con dosis bajas (100 mg diarios) e ir aumentando progresivamente (100 mg cada 2-4 semanas) hasta conseguir niveles de uricemia <6 mg/dl, es decir, se puede emplear una estrategia “treat-to-target”, más eficaz que la utilización de dosis fijas de alopurinol.

Febuxostat es un fármaco hipouricemiante de más reciente comercialización. Ha resultado ser más eficaz que alopurinol a dosis fijas en la reducción de los niveles de ácido úrico, pero no ha demostrado ser más eficaz en la reducción de los ataques de gota. Se debe tener en cuenta, que en los ensayos clínicos, alopurinol se ha utilizado a dosis fijas de 300 mg/día, sin realizar titulación de la dosis, lo que puede haber sobrestimado la eficacia comparada de febuxostat.

La dosis recomendada es de 80 mg/día y si después de 2-4 semanas la uricemia es >6 mg/dl, puede considerarse la dosis de 120 mg/día. Presenta un perfil de seguridad similar a alopurinol a corto plazo: se han notificado casos de reacciones de hipersensibilidad graves, incluyendo síndrome de Steven-Johnson, reacciones anafilácticas agudas y fallo hepático. A largo plazo los datos son limitados. Los efectos cardiacos, hepáticos, hematológicos y tiroideos son poco conocidos, por ello no se recomienda en pacientes con enfermedad cardiaca isquémica o insuficiencia cardiaca congestiva.

El coste del tratamiento con febuxostat es 10 veces superior al de alopurinol. Febuxostat no puede considerarse como el hipouricemiante de primera línea, pero hay evidencia limitada que sugiere que puede ser una opción para pacientes que presentan hipersensibilidad o contraindicación a alopurinol.

Más información: Gota, ¿una vieja conocida? INFAC 2012;20(6).

Entrada elaborada por Rita Sainz de Rozas Aparicio

Boletines farmacoterapéuticos e independencia de la información. Entrevista a Juan Erviti

Nuestro protagonista de hoy es Juan Erviti López. Doctor en Farmacia y jefe de la Sección de Información y Asesoría del Medicamento del Servicio Navarro de Salud. Juan es, así mismo, coordinador del Boletín de Información Terapéutica de Navarra, fuente imprescindible que es desde hace años una referencia en la promoción del uso adecuado de los medicamentos en el mundo hispanoparlante y de gran proyección internacional gracias a su versión en inglés. Bajo su batuta, el Bit ha crecido exponencialmente en los últimos años, ha sabido adaptarse a las nuevas tecnologías, con presencia en las redes sociales, y completa sus interesantes contenidos con los vídeos que, regularmente, publica en YouTube.

Este caudal de trabajo bien hecho e innovación no es mérito en exclusiva de Juan, aunque ha sido él quien ha dinamizado el equipo que lo ha hecho posible. No queremos olvidar la labor investigadora en el uso de los medicamentos, otra de las facetas en la que nuestro compañero brilla con luz propia. Como sabrás, recientemente publicó en el BMJ Open dos estudios observacionales sobre bisfosfonatos que han tenido gran repercusión y han ayudado a completar el conocimiento que ya teníamos del perfil de seguridad de estos fármacos.

Y sin más dilación, os dejamos con él. Es una entrevista interesante, con muchísimo contenido que, a buen seguro, no dejará indiferente a nadie…

Juan Erviti-Carlos Fernández (C.F.): ¿Qué distingue un boletín independiente de una revista?

-Juan Erviti (J.E.): Son muchas las diferencias. Para empezar, además del papel de transmisión del conocimiento, las revistas suelen plantearse como un negocio, lo que suele generar grandes conflictos de interés. Ingresan mucho dinero procedente de la industria farmacéutica en concepto de publicidad o por los derechos de las separatas de los ensayos clínicos que publican y que son utilizadas como propaganda dirigida a los médicos.

En principio habría que distinguir entre las revistas de suscripción y de acceso abierto. Estas últimas han sido un avance en cuanto a transparencia informativa, especialmente aquellas que, además de los artículos, permiten publicar la base de datos del estudio que ha dado origen al artículo. Este es el caso, por ejemplo, del BMJ Open y el repositorio de datos de estudios Dryad. Ello facilita que otros investigadores verifiquen si los contenidos del trabajo publicado son ciertos y se presentan adecuadamente o, por ejemplo, también posibilitan la realización de estudios de datos agregados de varios ensayos.

A pesar de ello, podríamos llegar a plantearnos si las revistas científicas son realmente necesarias o, por lo menos, si deberían existir en su formato actual. Lo ideal sería que todos los datos de todos los ensayos clínicos se publicaran en internet de forma abierta. Es lo mínimo que habría que hacer por los pacientes que se han ofrecido a ser sujetos de investigación. No nos interesa realmente la publicación, esto es, que alguien nos “cuente” algo sobre un estudio concreto; lo que necesitamos es tener todos los datos del estudio para poder concluir por nosotros mismos.

En cuanto a los boletines independientes, algunos de ellos son de suscripción pero la mayoría son gratuitos. En todo caso, nadie pensaría en un boletín independiente como un negocio… Por lo general, los boletines ofrecen información más elaborada y reposada que las revistas. Además de tratar temas de actualidad, los boletines suelen abordar asuntos más orientados a los problemas reales de salud y no tanto a contenidos que pueden generar beneficios a las compañías farmacéuticas. Además, aportan una visión más crítica en la evaluación de la literatura científica.

-C.F.: ¿Cuál es la salud de los boletines farmacoterapéuticos en España?

-J.E.: Es difícil publicar un boletín farmacoterapéutico con una calidad adecuada. La mayor parte de las personas que colaboran en la edición de los boletines lo hacen a tiempo parcial, como una tarea más entre sus múltiples actividades relacionadas con el asesoramiento sobre medicamentos. Quizás estas dificultades hayan hecho que en los últimos años hayan desaparecido algunos boletines españoles, incluido el boletín del Sistema Nacional de Salud, dependiente del Ministerio de Sanidad. La administración debería apostar con más decisión por la información independiente. Y esto no afecta solo a los boletines. Es una pena que desapareciera también la convocatoria de ayudas a proyectos de investigación “no comercial” que promovía el Ministerio de Sanidad. Los boletines deberían servir para identificar lagunas de conocimiento que pudieran resolverse con proyectos de investigación promovidos por los propios responsables del boletín. Nosotros ya hemos tenido alguna experiencia muy gratificante a este respecto.

A pesar de las dificultades, sigue habiendo muy buenos boletines en España gracias, en gran medida, a profesionales con gran vocación y altruismo.

-C.F.: ¿Cómo ha afectado la irrupción de Internet en la publicación de boletines? ¿son los blogs un complemento, competencia…?

-J.E.: Internet ha cambiado tantas cosas en nuestro mundo… Los boletines son una de ellas. Se han hecho accesibles a un número ilimitado de personas, permite una mayor interacción entre lectores y el equipo editorial del boletín o la transmisión de contenidos a través de redes sociales, por ejemplo.

Los blogs son un complemento estupendo ya que aportan la agilidad y frescura que un boletín no puede tener. El boletín necesita reposo y cocción “a fuego lento”. Ambos son imprescindibles y lo importante es que estén alineados en la misma dirección.

-C.F.: A tu juicio ¿por qué es importante disponer de boletines independientes?

La información independiente es vital si queremos tener auténtica libertad de prescripción para poder tomar la mejor decisión para el paciente. Estamos viviendo una época crítica para la información sobre medicamentos. En mayo de 2012 el parlamento de la Unión Europea desautorizó la gestión de la EMA al entenderla poco transparente y excesivamente influenciada por los intereses de las compañías farmacéuticas en detrimento de la salud de los pacientes.

A partir de entonces, un nuevo equipo gestor tomó las riendas con el compromiso de avanzar en transparencia. Uno de los objetivos fue que los datos individuales de todos los pacientes de los ensayos clínicos presentados a la EMA fueran públicos, presentados de forma anonimizada de modo que no se pudiera identificar a los pacientes. Tres personas de mi Servicio participaron en los grupos de trabajo que discutieron estos asuntos. Se acordó que, a partir del 1 de enero de 2014, los datos estarían disponibles de forma pública. Sin embargo, dos compañías farmacéuticas llevaron a la EMA a juicio argumentando que esa medida iba en contra del “secreto industrial” de las empresas. En estos momentos, el juicio está en marcha.

Además, en el acuerdo transatlántico de comercio entre EEUU y Europa, actualmente en fase de negociación, se acordó regular los “secretos industriales”. En estos momentos, la UE está elaborando un borrador de Directiva Europea para proteger el “secreto industrial” de las compañías. Hay intentos de que la regulación de los medicamentos se vea afectada por esta nueva directiva de modo que los resultados de los ensayos no sean públicos. Esto sería catastrófico para la salud de los pacientes, la sostenibilidad del sistema público sanitario y para la dignidad de las personas.

Necesitamos boletines independientes que presenten una información no sesgada de los efectos de los medicamentos para poder tomar las mejores decisiones terapéuticas y de gestión. Pero para que esta visión lúcida sea posible, necesitamos en primer lugar que nuestros políticos se pongan del lado de los pacientes y ciudadanos, es decir, de quienes les votaron y depositaron su confianza en ellos, en vez de priorizar los beneficios económicos de algunas corporaciones por encima de los enfermos.

-C.F.: ¿Cuál ha sido el artículo que más interés ha despertado del Bit? ¿alguna anécdota digna de mención en relación a este boletín? ¿algo que destacar?

-J.E.:Sería difícil destacar un solo artículo y me gusta pensar que el que más interés va a generar es siempre el próximo número… Hemos tenido muchas anécdotas relacionadas generalmente con discrepancias de las compañías farmacéuticas con los contenidos de nuestros artículos. No obstante, nosotros estamos siempre dispuestos a rectificar los posibles errores que tengamos y, para ello, creamos en la versión web del Bit un espacio de “cartas al director” con el objeto de fomentar el debate científico de forma transparente. Hasta la fecha, el tiempo siempre nos ha dado la razón en cuanto a los posicionamientos que hemos tomado sobre los medicamentos que hemos evaluado.

El Bit se publica en castellano y en inglés, lo que nos ha servido para abrirnos a mucha gente y establecer colaboraciones profesionales muy interesantes en todo el mundo. Por poner un par de ejemplos, en estos momentos estamos trabajando con el Ministerio de Sanidad de Colombia pues quieren crear un boletín nacional a semejanza del Bit en ese país y gracias a nuestro boletín nos hemos incorporado a la Colaboración Cochrane.

-C.F.: ¿Qué es la ISDB? ¿Cuáles son sus funciones? ¿Cómo redundan en la calidad de los boletines farmacoterapéuticos? ¿Qué boletines españoles están adheridos a la ISDB?

-J.E.: La Sociedad Internacional de Boletines de Medicamentos (ISDB) es una red internacional de boletines farmacoterapéuticos que son financiera e intelectualmente independientes de la industria farmacéutica. Se fundó en 1986 con el apoyo de la OMS. Las principales prioridades de la ISDB son apoyar y asistir en el desarrollo de boletines independientes de medicamentos a nivel internacional, además de promover y mantener la comunicación y cooperación entre ellos. En este momento tengo el honor de ser el Secretario de la ISDB. La próxima asamblea general a nivel mundial se celebrará en Pamplona en junio de 2015.

Hay diversos grupos de trabajo que abordan cuestiones importantes como los cambios en la regulación de medicamentos que se están produciendo sobre todo en Europa, educación sobre medicamentos, conflictos de interés, ética en los ensayos clínicos, etc.

Una de las prioridades de la ISDB es ayudar a los boletines independientes de medicamentos a alcanzar los estándares de calidad más altos. Los boletines españoles que forman parte de la ISDB son el Boletín Terapéutico Andaluz, Butlletí d’Informació Terapèutica (BIT), Boletín de Información Farmacoterapéutica de Navarra, Butlletí Groc, Butlletí e-farma de la Regió Sanitària Barcelona, Información Farmacoterapéutica de la Comarca (INFAC) y Pharmakon (Aragón).

Finalizamos agradeciéndole a Juan su tiempo y, sobre todo, su trabajo. Gracias al equipo que él coordina, disponemos de una fuente independiente de información sobre medicamentos, de categoría internacional. Ya no hay excusa para quienes el idioma era una barrera para acceder a información fiable y de calidad. Bit es, por méritos propios un espejo en el que cualquier boletín farmacoterapéutico debe mirarse. Y Juan es un profesional que se ha convertido, también por méritos propios, en un referente para todos nosotros. Una de esas ruedas buenas, tan escasas, a la que seguir…

Entrevista realizada por Carlos Fernández Oropesa

El tratamiento farmacológico del trastorno por déficit de atención e hiperactividad y la ciclogénesis explosiva

Nos hacemos hoy eco de la publicación de un Boletín Infac donde se pone de manifiesto un crecimiento exponencial del consumo de los medicamentos para el tratamiento del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) en el País Vasco, especialmente de metilfenidato, que puede apreciarse en el gráfico que se muestra a continuación. Este aumento, especialmente marcado a partir de 2005, también ha sido observado en otras Comunidades Autónomas, como Castilla y León, donde se ha visto que la prescripción de este tipo medicamentos se multiplicó por 18 en cinco años, según un trabajo publicado recientemente. Este hecho no se ha producido de forma aislada en España, sino que se observa este mismo patrón en otros países como Estados Unidos o Australia.

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Ante estos datos nos surge una pregunta: ¿Cuáles pueden ser las causas de este crecimiento tan espectacular?

En primer lugar, este aumento del consumo de medicamentos se relaciona con un aumento de los diagnósticos de TDAH. De este modo, un Informe Osteba publicado en 2010 ya mostraba una tendencia al alza en el número de casos diagnosticados en Euskadi, especialmente a partir de 2004. Existen varias circunstancias que complican el diagnóstico del TDAH y que podrían explicar esta situación: la existencia de criterios diagnósticos diferentes según el manual diagnóstico empleado: DSM-IV vs. ICD-10, el hecho de realizar en ocasiones diagnósticos rápidos y poco valorados y una creciente presión por parte de padres y educadores, puesta de manifiesto por un aumento progresivo de la demanda de consultas por este motivo. Todo lo anterior ha hecho que se hable abiertamente de una situación de sobrediagnóstico del TDAH.

Sin embargo, este aumento de los casos diagnosticados no parece suficiente por sí solo para explicar el marcado incremento en el consumo de estos medicamentos. En España únicamente dos medicamentos, atomoxetina y metilfenidato, tienen la indicación autorizada para el tratamiento como parte de un programa integral que incluye además medidas psicológicas, educacionales y sociales. Además, en las condiciones de autorización se especifica que el tratamiento farmacológico no está indicado en todos los pacientes con TDAH. Entonces, ¿en qué casos deberíamos recurrir al tratamiento farmacológico?

Si consultamos la Guía NICE del TDAH, vemos que recomienda reservar el tratamiento farmacológico para los casos más graves e incapacitantes. Así, en los niños a partir de seis años y jóvenes con TDAH, la terapia con medicamentos no sería el tratamiento de elección, sino que debería reservarse para aquellos que presenten síntomas graves o para aquellos casos moderados que rechacen o no hayan mostrado respuesta positiva al tratamiento psicológico. Pese a estas recomendaciones, ¿es posible que estos medicamentos se hayan convertido en la primera y única opción para tratar el TDAH en todos sus grados? Sus elevadas y crecientes cifras de prescripción hacen sospechar que sí.

Esta posible sobreutilización de medicamentos en pacientes con TDAH, en su mayoría, niños, cobra más importancia si analizamos el perfil de seguridad de estos medicamentos, entre los que se encuentran efectos adversos graves como alteraciones cardiovasculares y psiquiátricas (incluyendo ideación suicida), afectación del crecimiento y daño hepático, entre otros. Recordemos que tratar a un paciente cuando no existe una indicación clara para el tratamiento farmacológico supone someterle a un riesgo seguro a cambio de un beneficio, cuando menos, cuestionable.

En meteorología, se habla de ciclogénesis explosiva cuando coexisten de forma oportuna, sincronizada y a distancia, dos borrascas que interaccionan positivamente para producir entre ambas una amplificación explosiva. En el caso del TDAH, las dos borrascas serían el sobrediagnóstico y el sobretratamiento. ¿Y dónde estaría la “amplificación explosiva”? Para encontrarla basta con mirar la evolución de los datos de consumo de los medicamentos para el tratamiento de esta enfermedad.

Entrada escrita por Rafael Páez Valle

Pero, ¿no me receta el protector gástrico?

mucosa gastricaEl término protección gástrica está de moda. Cualquier paciente que se precie  reclamará en la consulta del médico un protector gástrico para que los medicamentos no le ataquen al estómago.

Es curioso cómo ha calado este concepto entre la población derivado de praxis más o menos injustificadas.

Cuando se comercializó el omeprazol, a principios de los años noventa, se recomendaba que la duración del tratamiento no fuera superior a  ocho semanas ya que se habían descrito metaplasias en animales de experimentación tratados con omeprazol a largo plazo. Pero aquellos temores pronto desaparecieron, ya que los datos farmacoepidemiológicos posteriores no ratificaron tan malos augurios.

Luego llegó la época del Helicobacter pylori y la úlcera dejó de ser una enfermedad crónica para convertirse en una enfermedad infecciosa con tratamiento curativo.

Pero aún quedaban las úlceras ocasionadas por el consumo crónico de AINE y las úlceras por estrés hospitalario. Ahí el omeprazol y el resto de inhibidores de la bomba de protones (IBP) encontraron un lugar en terapéutica amplio e indefinido… y una cosa llevó a la otra. Si los IBP eran capaces de reducir el riesgo de hemorragia digestiva alta en pacientes que tomaban AINE de forma crónica, ¿cómo no iban a ser capaces de proteger al estómago de otros factores menos graves pero frecuentes y molestos como las dispepsias “varias” producidas por muchos medicamentos? Y así nació el concepto de la protección gástrica mal entendida.

Si se consulta la guía sobre el empleo de IBP en la prevención de gastropatías por fármacos disponible en el catálogo de guías de GuíaSalud, veremos que no existe evidencia científica que justifique la utilización de IBP como “protectores gástricos” en una gran mayoría de los pacientes  en los que se está utilizando.

En un número del Butlletí d’informació terapèutica publicado recientemente, se realiza una revisión sobre el uso de los IBP y el balance riesgo-beneficio derivado de su utilización. A pesar de que los IBP son medicamentos que presentan un buen perfil de efectos adversos, se están empezando a conocer algunos problemas de seguridad a largo plazo, fundamentalmente debido a la elevada exposición poblacional y la duración indefinida de los tratamientos. En el artículo se destacan los problemas relacionados con el posible riesgo de tumores carcinoides, las fracturas osteoporóticas, las infecciones entéricas, la interacción con clopidogrel o la hipomagnesemia.

Porque al final, la mejor gastroprotección es reducir la polimedicación innecesaria.

Entrada elaborada por Rosa Madridejos Mora

Fichas de “crítica a la publicidad”: entrevista a Íñigo Aizpurua

iñi aurpegia2El Comité de Evaluación de Nuevos medicamentos (CENM) de atención primaria de Euskadi publica desde hace varios años las fichas de “Crítica a la Publicidad” de los medicamentos de reciente comercialización, en las que se comparan los materiales de propaganda que los laboratorios farmacéuticos proporcionan a los médicos con los datos que provienen de la evidencia científica. Entrevistamos a Iñigo Aizpurua, responsable del Centro Vasco de Información de Medicamentos (CEVIME), para que nos comente lo más destacado de esta publicación:

-C. C.: ¿Cuándo empezasteis a publicar las fichas de “Crítica a la Publicidad” y qué os motivó a hacerlo?
-I. A.: Empezamos a publicar las fichas “Crítica a la Publicidad” en el año 2005. La idea surgió de los miembros del CENM que llevábamos cuatro años evaluando nuevos medicamentos y editando las Fichas “Nuevo Medicamento a Examen”. Los profesionales sanitarios percibían (y así nos lo transmitían) que la información de los nuevos medicamentos de las “Fichas Nuevo Medicamento a Examen” no era para nada coincidente con la información sobre los mismos medicamentos suministrada por la industria farmacéutica. Así, se consideró oportuno realizar una crítica al material promocional de la industria farmacéutica para poner en evidencia, cuando los hubiera, los mensajes exagerados o controvertidos que ésta difunde sobre sus productos. La idea original no es nuestra, porque había boletines independientes que ya realizaban actividades similares como la Revue Prescrire (Francia) o Healthy Skepticism (Australia).

-C. C.: Por favor Iñigo, explícanos en qué consisten.
-I. A.: Son unas fichas de una página en las que se puede identificar el folleto promocional del medicamento en cuestión. En la ficha se incluyen los mensajes sesgados o engañosos del folleto promocional y, junto a ellos, incluimos nuestra crítica a modo de “post-it”. El resultado debe ser una ficha atractiva y de lectura fácil y rápida (que se pueda leer en 1 ó 2 minutos).

-C. C.: ¿Cómo se elaboran las fichas de “Crítica a la Publicidad”?
-I. A.: Al inicio del proyecto, en primer lugar, se procedió a la elaboración de un check-list específico para evaluar el material promocional de la industria farmacéutica. El objetivo de este check-list es la detección de los posibles mensajes sesgados o engañosos que pueda contener el material promocional del nuevo medicamento. Se trata de una herramienta que permite realizar la evaluación del material de una manera sistemática, analizando pormenorizadamente la forma en que se recogen en el folleto de publicidad los diferentes aspectos de interés relativos al nuevo fármaco: eficacia, seguridad, gráficos y tablas explicativas, fotos o dibujos, bibliografía.
Posteriormente, de los posibles mensajes engañosos o controvertidos detectados, se seleccionan los más llamativos. No se pretende realizar una crítica exhaustiva del folleto promocional sino que se seleccionan simplemente los más destacables, ya que la finalidad es llamar la atención de los profesionales sanitarios para despertar el espíritu crítico en el momento de leer los folletos publicitarios de los medicamentos.

-C. C.: ¿Quién las elabora?
-I. A.: Los miembros del CENM de atención primaria de Euskadi. Aprovechamos la reunión de evaluación de un nuevo medicamento porque hemos revisado toda la bibliografía del medicamento para realizar la “Ficha Nuevo Medicamento a Examen”. De esta manera nos es más sencillo detectar los mensajes engañosos y seleccionar de 1 a 3 para elaborar la ficha “Crítica a la Publicidad”. No obstante, hay una farmacéutica del CENM que es la que más se dedica a la crítica a la publicidad y prepara el borrador inicial, aunque luego las decisiones son de todo el comité.

-C. C.: ¿Qué relación hay entre las fichas de “Crítica a la publicidad” y las evaluaciones de medicamentos que elabora el Comité de Evaluación de Nuevos Medicamentos de Euskadi?
-I. A.: La relación es muy estrecha: la “Crítica a la Publicidad” es un complemento de la “Ficha Nuevo Medicamento a Examen”, que es la ficha de evaluación del medicamento. La “Crítica a la Publicidad” tiene sentido únicamente si se distribuye con la “Ficha Nuevo Medicamento a Examen”, así el médico puede comparar la información de ambas y se pretende que la ficha de Crítica estimule la lectura de la hoja de evaluación del nuevo medicamento.

-C. C.: ¿Qué grado de aceptación tiene esta publicación entre vuestros profesionales sanitarios? ¿por qué crees que pueden ser útiles para ellos?
-I. A.: Los profesionales sanitarios lo perciben como algo divertido y fácil de leer y en general les gusta.

-C. C.: ¿Habéis analizado folletos promocionales de nuevos medicamentos que no tuvieran ningún mensaje criticable?
-I. A.: De los 102 folletos promocionales analizados, únicamente dos no contenían mensajes engañosos o exagerados. En estos casos el mensaje del “post-it” fue “PUBLICIDAD CORRECTA”.

-C. C.: Y ya para finalizar, sabemos que las fichas de “Crítica a la publicidad” están accesibles en vuestra web, pero ¿cómo podemos localizarlas?
-I. A.: Están disponibles en nuestra web, en el apartado “Evaluación nuevos medicamentos Atención Primaria”. Al pinchar sobre un medicamento se accede a:

  • Ficha Nuevo medicamento a examen (evaluación corta)
  • Informe de evaluación del medicamento (informe largo)
  • Crítica a la Publicidad

-C. C.: Muchas gracias por tu colaboración.

Entrevista realizada por Cecilia Calvo Pita