El FAP21 ante un nuevo reto profesional

La Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (SEFAP) y, por ende, todos los profesionales que integramos el colectivo, ha recorrido desde su fundación dos etapas bien diferenciadas. La primera tuvo como protagonista la creación de la figura del farmacéutico de atención primaria en los servicios de salud que conforman el Sistema Nacional de Salud y su posterior consolidación en toda España. Dicha consolidación se logró definitivamente con la inclusión, en el artículo 81 de la Ley 29/2006 de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios, de nuestras funciones, a desempeñar en el ámbito de las unidades o servicios de farmacia de atención primaria.

La segunda etapa ha tenido como objetivo conseguir un viejo anhelo de los farmacéuticos de atención primaria: una formación especializada reglada, homogénea, de calidad, por la vía FIR, tal y como quedó recogida en el Real Decreto 639/2014 y que será pronto una realidad.

A partir de aquí, se abre una tercera etapa en la que la nueva especialidad, los modelos de gestión integrados y la atención farmacoterapéutica a una población ambulatoria progresivamente envejecida, pluripatológica y polimedicada plantean nuevos retos profesionales a la atención primaria, muchos de ellos ligados a un uso inadecuado de los medicamentos, a los que los FAP no podemos ser ajenos.

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En este contexto, los farmacéuticos de atención primaria tendremos ocasión de reunirnos, del 26 al 28 de octubre en Granada para celebrar el 21 Congreso de la SEFAP y aprovecharemos este evento, cuyo lema es, El FAP 21 ante un nuevo reto profesional, para analizar nuestro papel en los servicios de salud, debatir cuál queremos que sea nuestro futuro como profesionales sanitarios y hacia dónde queremos que se orienten nuestras funciones en un futuro inmediato.

Para este cometido se ha elegido la ciudad de Granada, que ha sido históricamente un cruce de caminos y un crisol cultural al que debe su relevancia histórica y su relevancia actual. En su Palacio de Congresos desarrollaremos un ambicioso programa científico que conjuga la apuesta decidida de la SEFAP por la investigación en atención primaria, la formación del más alto nivel y la participación de los congresistas en la discusión del nuevo modelo de farmacéutico de atención primaria: el FAP 21, en recuerdo al siglo en el que vivimos y a la edición del congreso que vamos a celebrar.

No es misión de esta entrada desgranar el programa científico o el cultural. Sólo te adelantaré que hemos contado con los mejores, que los temas son del máximo interés y actualidad y que celebraremos un multitudinario DAFO para que tengas ocasión de manifestar tus preferencias a la hora de forjar, entre todos, nuestra senda profesional.

Tienes toda la información en el web del congreso y en nuestra cuenta de Twitter, @Sefap21. Te recuerdo que el plazo para la presentación de comunicaciones se ha ampliado (de forma improrrogable) hasta el próximo 3 de julio.

En nombre de los comités organizador y científico, deseamos que cumpla tus expectativas y consiga alcanzar la máxima utilidad para todos. Te esperamos en Granada porque el FAP 21… eres tú.

Entrada elaborada por Carlos Fernández Oropesa. Presidente del Comité Científico.

El autor trabaja actualmente como farmacéutico de Atención Primaria en el Área de Gestión Sanitaria Nordeste de Granada. La publicación de esta entrada se ha realizado con carácter personal y no tiene porqué representar la posición de la organización en la que desarrolla su actividad profesional.

Posicionamiento SEFAP en la gestión farmacoterapéutica integrada

Tenéis disponible en la página web de la SEFAP el documento que hemos elaborado con nuestra visión sobre cómo ha de ser la gestión farmacoterapéutica integrada. El objetivo del mismo es definir nuestro posicionamiento en el desarrollo de estrategias de coordinación e integración clínica y asistencial en el Sistema Nacional de Salud y su operatividad en los servicios farmacéuticos asistenciales. Los nuevos (y no tan nuevos) retos a los que se enfrenta nuestro Sistema Sanitario, como son el incremento de la cronicidad y de la polimedicación, hacen aún más necesario que el Sistema Sanitario funcione como un TODO. En este documento explicamos cómo entendemos que ha de ser el funcionamiento integrado de los diferentes ámbitos de atención (hospitalaria, primaria, comunitaria).

Screen Shot 02-16-16 at 07.29 PM 001Aunque a lo largo de este post os desgranaré los puntos más importantes del posicionamiento, os recomiendo que cuando lo leáis no perdáis nunca de vista los dos mandamientos en los que se resumen todas nuestras recomendaciones: el primero, el paciente ha de ser siempre el eje del sistema, sobre el que deben rotar todas nuestras actividades. Y el segundo, sea cual sea el modelo de integración de servicios que se diseñe ha de perseguir siempre la coordinación de actividades, ya que es la única manera de sumar esfuerzos para multiplicar resultados.

Los puntos más importantes de nuestro posicionamiento los podemos resumir en los siguientes:

– La gestión del medicamento desde una perspectiva clínica integrada requiere concertar los cuidados farmacoterapéuticos entre los diferentes agentes que par­ticipan, de forma que se garantice una atención centrada en el paciente capaz de integrar coherentemente las decisiones y cuidados terapéuticos que se producen en el continuo asistencial.

– La organización de los servicios farmacéuticos asistenciales en un modelo inte­grado debe perseguir una gestión óptima de los recursos farmacológicos desde la perspectiva individual y poblacional.

– En los modelos organizativos integrados los servicios asistenciales farmacéuticos deben actuar como catalizadores de todas aquellas actividades vinculadas con el uso de medicamen­tos entre profesionales y entre profesionales y pacientes.

– Para actuar de manera efectiva sobre sus clientes internos y externos, los servi­cios farmacéuticos deben establecer el adecuado nivel de comunicación y coor­dinación entre ellos y con el resto de escalones asistenciales.

– El desarrollo de modelos organizativos integrados debe promover la coordinación y la correcta dimensión de los servicios farmacéuticos asistenciales sin perder la responsabilidad funcional específica de cada ámbito. No se trata de diluir funciones y responsabilidades sino de compartirlas y concertarlas.

– Los modelos organizativos integrados deben definir la política de medicamentos, planificar estratégicamente los servicios para darle respuesta y dimensionar fun­cionalmente los requerimientos operativos y de coordinación.

– Para hacer operativa la atención farmacéutica en los mo­delos organizativos integrados se deben adecuar los recursos en base a las res­ponsabilidades de cada ámbito asistencial, promover la participación de todos los servicios farmacéuticos y conseguir su coordinación interna y externa.

– La centralidad y preponderancia de la Atención Primaria de Salud como modelo de gobierno clínico en los desarrollos organizativos que persiguen la integración es válida también para los servicios farmacéuticos y para la gestión clínicamente integrada de la farmacoterapia.

– Los servicios farmacéuticos de atención primaria, además de su papel específico en este nivel asistencial, deben aportar al conjunto la visión y responsabilidad poblacional, la incorporación del concepto familiar y comunitario en los servicios farmacéuticos y la coordinación con otros ámbitos asistenciales farmacéuticos y no farmacéuticos.

– El farmacéutico de atención primaria debe desarrollar un papel de “farmacéutico de enlace” que limite el riesgo de las transiciones entre niveles y responsabilizarse de ejercer de cadena de transmisión de las políticas de medicamentos hacia arriba y hacia abajo.

– Los servicios farmacéuticos de atención primaria deben centralizar y dinamizar las políticas de medicamentos a nivel poblacional, desarrollar los elementos ne­cesarios para hacerlas operativas y conseguir la adecuada coordinación entre los entornos asistenciales, farmacéuticos y no farmacéuticos, en relación con la utilización de medicamentos, y coordinar el desarrollo de servicios de atención farmacéutica.

– La existencia de servicios farmacéuticos de atención primaria adecuadamente dimensionados para el cumplimento de sus funciones es un elemento esencial en el desarrollo de los modelos organizativos integrados, y por ello su papel en estas organizaciones debe ser central y difícilmente sustituible.

– Los objetivos del Sistema Nacional Salud, en cuanto a la integración clínica y asistencial, deben ser visualizados como un elemento central del proceso de formación de los farmacéuticos, de forma que se garanticen, en cada ámbito de responsabilidad, las capacidades y habilidades necesarias para dar respuesta a los contenidos clínicos individuales y poblacionales que requiere nuestro sistema de salud.

Esperamos que este documento pueda servir de ayuda a los responsables del establecimiento de las políticas sanitarias (nacionales y autonómicas) a la hora de establecer las futuras acciones sobre integración que se vayan a poner en marcha.

Para finalizar, quisiera expresar mi agradecimiento a los autores de este documento (Arantxa Catalán, Ester Amado, Luis Segú y Javier Martínez) por el excelente trabajo realizado.

Entrada elaborada por Ángel Mataix Sanjuan

Presidente de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria

Presentación de la nueva Junta Directiva de SEFAP

Como ya sabéis, en la asamblea del XX Congreso de SEFAP que celebramos en Santiago de Compostela fuimos elegidos como nueva Junta Directiva de la Sociedad. Aunque en esa ocasión tuvimos la oportunidad de presentarnos y contar a grandes rasgos cuales iban a ser las líneas maestras que queríamos desarrollar a lo largo del periodo en el que nos encontrásemos al frente de la SEFAP, también queremos aprovechar el blog para volver a hacerlo, pensando especialmente en los compañeros que no pudieron acudir a la asamblea y en todos los amigos de nuestra sociedad que siguen esta publicación, y que cada día son más.

Antes de hablar de nosotros, me gustaría empezar agradeciendo a todos los equipos directivos que nos han precedido el gran trabajo que han desarrollado, y que ha permitido que la figura del Farmacéutico de Atención Primaria se encuentre recogida en la Ley de Garantías, que las Comunidades Autónomas hayan apostado por nosotros y que estemos en vías de comenzar a formar los nuevos especialistas en Farmacia Hospitalaria y de Atención Primaria. Gracias Eugeni, Mónica, Juan Carlos y Arantxa por el gran trabajo realizado.

Comenzaremos con las presentaciones, somos Ángeles Cruz (vicepresidenta), Marta Alcaraz (Secretaria), José Manuel Izquierdo (Tesorero) y Ángel Mataix (Presidente). Todos somos Farmacéuticos de Atención Primaria en la Comunidad de Madrid con una amplia experiencia laboral en este campo.

Las líneas maestras de nuestro programa de trabajo para el periodo que dure nuestro mandato son claramente continuistas respecto a las establecidas por los equipos anteriores. Realmente, ¿para qué cambiar algo que ha dado frutos y funciona? Eso sí, queremos hacer especial énfasis en algunos aspectos que creemos que tienen aún un amplio margen de mejora.

En primer lugar, y como no podía ser de otro modo, a lo largo de este nuevo periodo que se abre tenemos que finalizar el desarrollo de la nueva especialidad con el objetivo de que en el año 2018 comiencen a formarse los nuevos residentes. La Comisión Nacional de la Especialidad lleva ya algunos meses trabajando en el plan formativo y el itinerario de la especialidad, y una vez que se finalicen estos dos capítulos comenzaremos a trabajar en la acreditación y reacreditación de las Unidades Docentes y en las vías transitorias de acceso al título de especialista para todos los que actualmente nos encontramos trabajando tanto en Atención Primaria como en Atención Especializada.

En segundo lugar, buscamos aumentar la presencia de nuestra sociedad en los medios de comunicación y redes sociales. Entendemos que actualmente Internet es el mejor escaparate que existe para darnos a conocer y un buen ejemplo es este blog que en un corto periodo ha aumentado significativamente el número de seguidores, en 2015 llegó a más de 35.000 personas de 100 países distintos. Por este motivo vamos a seguir impulsando nuestra web y nuestro blog como herramientas que nos permitan darnos a conocer y que difundan en la red la riqueza del trabajo que venimos desarrollando y del que podríamos desarrollar con los recursos adecuados…

En tercer lugar, queremos fomentar el trabajo conjunto de nuestra sociedad con los organismos sanitarios tanto nacionales como autonómicos, así como con otras sociedades científicas, tanto farmacéuticas (SEFH, SEFAC) como médicas de Atención Primaria, y también con Universidades, Fundaciones, etc. estableciendo líneas comunes de trabajo a través de convenios de colaboración.

Finalmente, aunque no menos importante, queremos mejorar la comunicación interna de nuestra sociedad. La primera persona que ha de conocer todo lo que estamos haciendo es nuestro socio, hemos de establecer todas las vías posibles para conseguirlo.

Para sacar adelante este proyecto os necesitamos. Contamos ya con 14 magníficos profesionales que actualmente os representan como vocales en la Junta Directiva, pero necesitamos muchas más cabezas y muchas más manos que trabajen activamente en conseguir que la figura del Farmacéutico de Atención Primaria se termine situando en el lugar que se merece dentro de la estructura sanitaria y organizativa.

Muchas gracias a todos, esperamos contar con vosotros.

Ángel Mataix Sanjuán

Presidente de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria

La categoría profesional, la movilidad y los farmacéuticos de atención primaria

Uno de los principios que recoge la Ley 55/2003, del Estatuto Marco del personal estatutario de los Servicios de Salud, es el de la libre circulación y la posibilidad de movilidad del personal en todo el Sistema Nacional de Salud. A ello le dedica la Ley el capítulo VII, entendiendo que constituye un elemento básico para dotar al Sistema Nacional de Salud de cohesión y coordinación.

farmacéuticaEn este sentido, el artículo 17 recoge el derecho a la movilidad voluntaria, a la promoción interna y al desarrollo profesional, en la forma en que prevean las disposiciones en cada caso aplicables.

El principal obstáculo que tenía la movilidad para los farmacéuticos de atención primaria, era la falta de definición y de homologación previa de las distintas clases o categorías funcionales, en que este tipo de profesional se venía denominando en los diferentes Servicios de Salud.

Pues, bien, el pasado 7 de abril de 2015 se publicó en el BOE el Real Decreto 184/2015, que nace con la finalidad de garantizar la movilidad, en términos de igualdad efectiva, del personal estatutario en el conjunto del Sistema Nacional de Salud, mediante la aprobación de un catálogo homogéneo de equivalencias de las categorías profesionales del personal estatutario de los Servicios de Salud.

En esta norma se entiende por categoría de referencia aquella a la que se hacen equivalentes las demás categorías reguladas en cada Servicio de Salud, que presentan las mismas exigencias de acceso en cuanto a titulación, cualificación y otros requisitos de competencias y capacitación profesional, y que, además, desempeña funcionalmente las mismas tareas y cometidos, independientemente de su denominación original.

Es decir, la categoría de referencia “farmacéutico/a de atención primaria”, de acuerdo con el anexo del Real Decreto, es equivalente a las siguientes denominaciones que existen en los diferentes Servicios de Salud, para este puesto de trabajo:

  • Farmacéutico
  • Farmacéutico de atención primaria
  • Farmacéutico de equipo de atención primaria
  • Farmacéutico de área de atención primaria
  • Farmacia

Conviene destacar que según esta norma, las categorías de “farmacia de hospital” y la de “farmacéutico/a de atención primaria”, no son equivalentes.

Todo ello es independiente de la titulación que se pueda exigir a los futuros profesionales sanitarios que vayan a ocupar los puestos de trabajo de las citadas categorías de farmacia hospitalaria y farmacéutico/a de atención primaria, cuando se cumplan los plazos y requisitos establecidos en el Real Decreto 639/2014, por el que se regula la troncalidad, donde se modifica la especialidad de “farmacia hospitalaria”, que pasará a denominarse “farmacia hospitalaria y de atención primaria” (art. 40).

En definitiva, el Real Decreto 184/2015 sigue reconociendo una categoría profesional que ya acumula más de dos décadas de antigüedad y cuyas competencias buscan ofrecer una mejor atención a los pacientes; algo por lo que merece la pena seguir trabajando.

Entrada elaborada por José Manuel Paredero Domínguez

Mapa de competencias profesionales del farmacéutico de atención primaria

Uno de los ámbitos de actuación del Plan Estratégico de la SEFAP 2010-2013 es el relativo a la formación, que comprendía la elaboración de una descripción de las competencias del farmacéutico de atención primaria, con la finalidad de que el conocimiento de las mismas permitiera a la SEFAP llevar a cabo estrategias más precisas de formación continuada y de evaluación de las competencias en el colectivo profesional. Eventualmente, el mapa de competencias debía servir también para facilitar el acceso al nuevo título de especialista en Farmacia Hospitalaria y de Atención Primaria.

Para elaborar el mapa se realizó un trabajo en grupo focal de expertos (socios de SEFAP) y un cuestionario posterior individual a todos los socios. El grupo focal tuvo como objetivo realizar una primera descripción de competencias y en el cuestionario posterior se preguntó la opinión de los socios sobre la relevancia, importancia y trascendencia de cada una de las competencias en la propia actividad profesional.

Los resultados obtenidos en el cuestionario fueron motivo de trabajo en el grupo focal, que finalmente elaboró un panel o mapa definitivo de dichas competencias. Se siguió el esquema de clasificar las competencias en tres grandes grupos que son vistos como capas concéntricas englobadas conjuntamente: a) las competencias que sirven para hacer bien el trabajo; b) las competencias que sirven para hacer bien lo que se debe hacer bien; y c) las competencias que sirven para el desarrollo profesional global.

El mapa define 129 competencias elementales que se clasifican en 13 grandes grupos, los cuales se muestran a continuación: gestión del conocimiento, interrelación con los profesionales sanitarios y con los cargos directivos, coordinación con otros niveles asistenciales, gestión del medicamento, colaboración con organismos de carácter institucional, atención a pacientes, manejo de sistemas de información, comunicación, trabajo en equipo, gestión de la calidad, desarrollo profesional, liderazgo y docencia e investigación.

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Por otra parte, en un apartado específico del cuestionario se preguntó sobre las estrategias formativas que parecían más adecuadas para mejorar las competencias, y también sobre los instrumentos que se consideraban más adecuados para la evaluación de dichas competencias.

Las estrategias formativas más valoradas fueron aquellas que combinaban formación presencial y a distancia y las que estaban basadas en el aprendizaje basado en la experiencia profesional (on-the-job learning). Los instrumentos de evaluación de competencias mejor valorados son aquellos que parten de la valoración de la práctica profesional real: portafolios, observación de la práctica profesional, etc.

Entrada elaborada por Josep Roma i Millán

De la evidencia al paciente: ¿Podemos hacerlo mejor? Hablemos de la medicalización

El pasado 18 de octubre tuvo lugar en el Congreso de la SEFAP en Palma de Mallorca  la mesa  “De la evidencia al paciente: ¿Podemos hacerlo mejor”. Sus principales objetivos eran  reflexionar sobre la excesiva medicalización de nuestra sociedad, conocer sus causas y los factores implicados en su desarrollo, y  analizar qué estrategias disponemos para combatirla. Para dar un enfoque diferente al evento, se decidió prescindir de la mesa y de las sillas sustituyendolas por dos cómodos sofás, creando  un ambiente más distendido. Como novedad, se incentivó la participación de la audiencia ofreciendo un regalo a las tres primeras preguntas. La iniciativa fue todo un éxito.

En la introducción se presentaron datos sobre el consumo excesivo de medicamentos de nuestro país. Además se expusieron dos casos clínicos de mujeres con osteoporosis postmenopáusica tratadas de manera inadecuada  con bisfosfonatos. Son ejemplos de elementos implicados en  la medicalización, como el “Disease Mongering”, la variabilidad clínica, las expectativas de los pacientes o la presión que se ejerce sobre el  médico.

Para empezar, Ricard Meneu habló sobre el concepto de la medicalización y sus factores implicados. Para  entender  este problema, no solo hay que mirar a los principales proveedores sanitarios sino también el papel que desempeña la industria de la comunicación, las expectativas de los ciudadanos y las políticas sanitarias desarrolladas por los políticos y los gestores sanitarios. El proceso de la medicalización solo se entiende por las interacciones y sinergias de todos ellos. El profesional médico vive fascinado por las nuevas tecnologías y por las nuevas enfermedades. Una de las razones de esta predisposición de los profesionales a aceptar casi cualquier entidad clínica sería la volubilidad del conocimiento y las expectativas  crecientes de los usuarios, que siguen creyendo en la ciencia como la solución a todos los males. Por ello, el riesgo ha pasado a ser una enfermedad prevalente y los medicamentos para “tratarlas” los más demandados, a pesar de las discrepancias entre las diferentes guías de práctica clínica. La responsabilidad de los profesionales es demasiado importante como para escudarnos en las inercias de las promesas exageradas de unos o las expectativas infundadas de otros. Hay que  reflexionar para saber elegir el  mejor modo de utilizar nuestros conocimientos y aptitudes en pos de una mejora socialmente deseable de la salud de nuestros usuarios.

Para hablar del empleo de estrategias para combatir la medicalización nos acompañó Enrique Gavilán. Definió el concepto de la polimedicación y los factores que estaban implicados. Dos intervenciones ayudan a combatirla: la prescripción prudente, estratégica y contextual, y la deprescripción. Expuso algunos ejemplos de cómo retirar medicamentos inadecuados en determinadas situaciones, como las estatinas o los inhibidores de la bomba de protones.

Para finalizar la mesa, Juan Erviti habló de cuáles eran los problemas de calidad de las guías de práctica clínica (GPC). El elevado número de guías para un mismo tema, la variabilidad de las recomendaciones, los conflictos de interés, el lenguaje de los niveles de evidencia y la fuerza de las recomendaciones son algunos de ellos. Una GPC será de buena calidad si cumple  una serie de requisitos metodológicos, pero el problema de base actual es que no conocemos cuál es la calidad de la evidencia en las que se sustentan estas guías. La transparencia  y la validez de los datos incluidos en los ensayos clínicos pueden quedar ocultos por el actual sistema de regulación de los medicamentos. Por este motivo la Agencia Europea del Medicamento (EMA) ha iniciado una política de transparencia que obligue a la publicación de los datos individuales por paciente en todos los ensayos clínicos. Lamentablemente esta nueva política está encontrando la oposición de la industria farmacéutica que ha judicializando el proceso.

Para finalizar, dar las gracias a Carlos Campillo por su implicación en la elaboración y desarrollo de la mesa. Estaba prevista su participación pero por motivos personales no pudo acompañarnos. Sentimos su ausencia y consideramos que una parte importante del éxito de la mesa es suyo.

Entrada elaborada por Txema Coll Benejam, moderador de la mesa

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Fotografía de Rosa Duro Robles

Mirando al futuro desde la mayoría de edad: resumen de la primera mesa del Congreso de Palma

birthdayCoincidiendo con el 18 aniversario de la fundación de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (SEFAP), la primera mesa del congreso intentó mirar hacia el futuro, poniendo el foco sobre aquellas actividades que han constituido el núcleo central de la actividad del farmacéutico de atención primaria (FAP) desde sus orígenes (la evaluación de medicamentos, la información farmacoterapéutica, el análisis de su utilización) y sobre los nuevos modelos organizativos.

En la primera ponencia, César Hernández, del departamento de Medicamentos de Uso Humano de la AEMPS, dio a conocer cómo se está organizando la elaboración de los informes de posicionamiento terapéutico (IPT). Para ello se han establecido tres niveles de participación: el nivel de coordinación y decisión, con el Grupo de Coordinación de Posicionamiento Terapéutico de Medicamentos (GCPT), compuesto por representantes de la AEMPS, la administración central y de las CCAA; el nivel de elaboración de los informes, con técnicos y profesionales sanitarios de todo el Estado español; y un tercer nivel, en el que se informa a las compañías farmacéuticas, las sociedades científicas y las asociaciones de pacientes.

Según Hernández, los IPT buscan la integración de las diferentes evaluaciones que se hacen de un mismo medicamento, aumentando la eficiencia y evitando la “redundancia”. El objetivo es proporcionar un posicionamiento único (no impositivo) del medicamento evaluado respecto a las alternativas existentes, útil en todo el Sistema Nacional de Salud (SNS) y que sirva como una de las bases para la toma de decisiones en relación con la financiación selectiva y la fijación de precios, así como para la adquisición o promoción del uso racional de los medicamentos implicados.

Todo lo anterior es más que razonable y era esperado por muchos. Sin embargo, y reconociendo que es una iniciativa interesante, nos sumamos a lo sugerido en el debate posterior a esta mesa del congreso, demandando la necesidad de que quede explícito en los IPT el “lugar en la terapéutica” del medicamento evaluado. Solo hace falta seguir el ejemplo y el camino de otros centros de evaluación de medicamentos de las CCAA de reconocido prestigio.

La segunda ponencia corrió a cargo del FAP del Área Nordeste de Granada y autor del blog “Sala de lectura”, Carlos Fernández Oropesa. Bajo el título “Las TIC, aliadas del FAP en la promoción del uso adecuado de los medicamentos”, resaltó la importancia de disponer de información objetiva y actualizada con la que elaborar y difundir recomendaciones a otros profesionales sanitarios. Tildó de auténtica revolución la provocada por la eclosión de Internet, que ha generado una cantidad ingente de información accesible a todo el mundo y que nosotros estamos obligados a gestionar de modo eficiente. La información ya no está en nuestro PC, sino que se encuentra en la “nube,” y el acceso a ella se ha facilitado con el uso de los RSS, los blogs y las redes sociales como Twitter. Con una mínima inversión de tiempo podemos estar al día de las novedades que nos interesen de fuentes previamente seleccionadas (Feedly). Así mismo podemos optimizar el manejo de la información mediante programas de gestión bibliográfica (Mendeley). En cuanto a la difusión de la información hay que tener en cuenta que la red es fundamentalmente “imagen”, no solo texto. Como ejemplo el del NEJM: revista en papel, “online”, blog, Twitter, Facebook y canal en YouTube, todo en uno. Pero el nuevo escenario Web 2.0 también presenta riesgos, como el exceso de información (infoxicación) o una mayor posibilidad de difusión de contenidos sesgados o fraudulentos. La recomendación es que debemos seleccionar fuentes de prestigio, rigurosas e independientes. Como no debe ser de otra forma, el FAP tiene en sus manos el participar de forma relevante en esta gran conversación y liderar el cambio en su ámbito profesional.

La tercera ponencia la expuso Salvador Peiró, Coordinador del Área de Investigación en Servicios de Salud del Centro Superior de Investigación en Salud Pública de la Conselleria de Sanitat de la Generalitat Valenciana. Peiró ha publicado gran variedad de trabajos de investigación sobre la prescripción farmacológica. Bajo el título “Del posicionamiento al análisis de la realidad“ trató de definir hacia dónde deben evolucionar los indicadores de calidad de prescripción y los sistemas de información de farmacia. Si bien, tradicionalmente, en el SNS los indicadores de prescripción han estado muy dirigidos hacia el control del gasto, indicó que actualmente existe la posibilidad de vincular la información de dispensación y prescripción con la de la historia clínica. Con ello, la evolución de los indicadores debería dirigirse hacia la evaluación de resultados relevantes para los pacientes: indicadores que liguen el uso de fármacos con resultados en salud, al menos intermedios (como el control de las cifras tensionales o de la hemoglobina glicosilada) o con los propios efectos adversos de los medicamentos. También los orientados a la sobre o infrautilización de fármacos, con referencia a poblaciones ajustadas por riesgo de enfermedad, principalmente en pacientes crónicos.

En cuanto a la tan manida responsabilidad sobre los indicadores de prescripción entre atención primaria (AP) y atención hospitalaria (AH), Peiró indicó que lo prioritario es conocer la calidad de la atención centrada en el paciente, para posteriormente intervenir en el ámbito que proceda, buscando su mejora.

Por último, en la cuarta ponencia, Esther Espínola, FAP del Distrito Sanitario Granada-Metropolitano, nos expuso su experiencia en la Unidad de Gestión Clínica de Farmacia (UGCF) de Granada, unidad interniveles e intercentros que integra los servicios farmacéuticos de hospitales y distritos de AP de toda la provincia. En ella, los profesionales trabajan según un modelo descentralizado, horizontal y que busca aprovechar el talento de los profesionales. Los FAP siguen manteniendo su dependencia del Distrito de AP y participan en la toma de decisiones del Comité Director de la UGCF. Al igual que el resto de profesionales de la UGCF, y de acuerdo a su capacidad, tienen responsabilidad y liderazgo sobre determinadas líneas estratégicas que se activan en función de los objetivos de la unidad. Por su experiencia, el FAP es el referente y motor cuando se requiere la implantación de estrategias para promover el uso adecuado del medicamento, en este caso, de modo simultáneo en los dos niveles asistenciales. Objetivos concretos han sido la reducción de la proporción de pacientes con potenciales problemas de relacionados con la medicación, el desarrollo de un programa multidisciplinar para la optimización del uso de antimicrobianos basado en el documento de consenso PROA, la estrategia de mejora de la calidad de la selección y adecuación en el uso de los medicamentos o la implantación de receta electrónica.

De este modo la UGCF ha sumado capacidades profesionales y ha unificado criterios y actuaciones, con guías y protocolos compartidos, procurando una mejora de la continuidad asistencial y de la seguridad del paciente y una gestión del conocimiento más eficiente entre sus componentes.

Sin duda una mesa interesante, que marca no ya cómo debe ser parte del futuro del FAP, sino el presente mismo.

Entrada elaborada por Ana Gangoso Fermoso y Rafael Torres García

18 Congreso Nacional de la SEFAP “De la Gestión a la Clínica”: ¿camino recorrido o camino por recorrer?

Venimos de cerrar el 18 Congreso Nacional de la SEFAP, celebrado del 16 al 18 de octubre en Palma de Mallorca. El de la mayoría de edad. Creímos por ello que era un buen momento para la reflexión y el análisis de la evolución de la figura del farmacéutico de atención primaria (FAP).

Carretera

Si bien el FAP puede tener diferentes características y funciones en las distintas CCAA, la gran mayoría nacimos con una serie de funciones que llamamos “tradicionales”. Entre otras, la de ser referentes y soporte de otros profesionales sanitarios en la gestión de la información objetiva de medicamentos. No menos importante, la evaluación del uso que de los fármacos se hace y el diseño e implementación de estrategias para fomentar su eficiencia y seguridad. Éramos (y somos en nuestra mayoría) FAP de un Área, de un Distrito, de un Sector… y en menor proporción de un Centro de Salud. Es decir, nuestras actuaciones se dirigían y dirigen hacia un alto número de profesionales y tienen, generalmente, un impacto en la clínica a nivel poblacional. Hoy nuestra profesión está asentada, nuestro perfil profesional reconocido en los servicios de salud y sus funciones recogidas en la Ley 29/2006, de 26 de julio, de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios. Por estos motivos, aprovechando las oportunidades que también nos ofrecen las nuevas tecnologías de la información y comunicación, estamos obligados a abordar los retos que tenemos planteados para lograr un uso prudente de los medicamentos: cronicidad, polifarmacia, reacciones adversas, continuidad asistencial, eficiencia, etc.

Por todo lo anterior “De la gestión a la clínica” fue el lema elegido para el congreso: hemos profundizado mirando al futuro en las funciones tradicionales del FAP (que no hay que dejar de lado), así como en el camino a seguir hacia un perfil más clínico e integrado en el equipo asistencial. El lema ha sido el hilo conductor de un programa científico que ha pretendido ser formativo, crítico y participativo.

En los talleres precongresuales se trataron temas relacionados con la elaboración de proyectos de investigación en Atención Primaria (AP), la evaluación de medicamentos valiéndonos de las comparaciones indirectas, las habilidades de comunicación del FAP y las presentaciones eficaces en público. Se completaron con un acercamiento a la clínica en el taller de casos de deprescripción de medicamentos.

La mesa I comenzó con la interesante y esperada iniciativa que, coordinada desde la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios, debe ser útil para todo el Sistema Nacional de Salud en la toma de decisiones: la elaboración unificada y cooperativa de Informes de Posicionamiento Terapéutico (IPT). En el debate posterior quedó patente que serán más útiles cuanto más “se mojen”, es decir, cuando lleguen a explicitar claramente el lugar en la terapéutica del fármaco “posicionado”. En esta mesa también se ha marcado el camino para ser más eficientes en la búsqueda y difusión de información farmacoterapéutica, gestionando adecuadamente la revolución imparable en la que estamos inmersos, llamada Internet. Y dado que las nuevas tecnologías ya lo permiten, quedó claro que es hora de avanzar en el diseño de indicadores que relacionen prescripción con datos de la historia clínica electrónica, e ir más en el sentido de monitorizar los procesos y resultados relevantes para los pacientes. Otro tema candente son los nuevos modelos de organización del trabajo del FAP. Una buena solución se ha dado en Granada con  la Unidad de de Gestión Clínica de Farmacia en la que el FAP coopera con profesionales de otros ámbitos “de igual a igual”, favoreciendo la unificación de criterios y la tan deseada continuidad asistencial.

La mesa II nos desgranó críticamente el proceso de la medicalización, particularmente significativo en España, y nos ofreció propuestas para su manejo. De inicio se nos despertó el espíritu crítico: ni en las Guías de Práctica Clínica ni, lo que es peor, en la evidencia que las sustenta, es oro todo lo que reluce. Vimos posteriormente que las consecuencias del proceso medicalizador nos llevan desde el etiquetado de personas sanas como enfermas hasta la exposición de la población a riesgos innecesarios, pasando por la desviación de recursos económicos a intervenciones poco eficientes. Para acabar la mesa, nos acercamos a la gestión “micro”, a la clínica, dejando a un lado el farmacocentrismo para conocer mejor el manejo de la deprescripción de casos concretos, centrada en el bienestar de pacientes particulares.

Tuvimos la oportunidad de actualizar nuestros conocimientos en farmacoterapia, a través de la ITV-puesta a punto, en la que se resumieron de un modo ágil aspectos controvertidos sobre el tratamiento de ocho temas de interés en AP.

Como novedad, pudimos participar en unas entretenidas sesiones interactivas (con mandos de “televotación” en manos de los congresistas) de revisión de tratamientos farmacológicos en casos concretos: fue nuestra ITV-Revisión de motores. Estas revisiones pueden marcar el camino a seguir como parte del equipo asistencial, con actividades dirigidas a la mejora del uso de medicamentos en pacientes individuales. Ya la SEFAP tuvo en 2012 la feliz iniciativa de publicar el libro “Elementos básicos del abordaje de la medicación en el paciente crónico; información al paciente, conciliación, revisión y adherencia”  que nos dirige en el  mismo sentido.

No podemos olvidar la destacada participación de los compañeros que han compartido sus experiencias con nosotros a través de 134 comunicaciones, 18 orales y 116 en formato e-póster. En las dos mesas de comunicaciones orales se expusieron trabajos que muestran la capacidad del FAP para implantar estrategias de intervención que mejoran la eficiencia y seguridad en el uso de la medicación. En ellas ha quedado de manifiesto que estas intervenciones tienen un alcance claramente poblacional, pero en definitiva, favorecen a un gran número de pacientes individuales.

Por todo lo dicho, es evidente que nuestro lema, “De la Gestión a la Clínica”, engloba tanto el grueso de nuestras actividades, así como el enfoque y dirección en el que debemos avanzar. Todo ello nos lleva, al final, al beneficio de pacientes concretos.

Llevamos mucho camino recorrido, pero nos queda aún mucho por recorrer.

Entrada elaborada por Rafael Torres García, presidente del Comité Científico del XVIII Congreso de la SEFAP